

El gobierno terminó echando este domingo a Carlos Frugoni, el secretario de Infraestructura que los libertarios arrojaron a la exposición pública para tapar el escándalo de Manuel Adorni. Asediado por una campaña mediática instrumentada por un sector de LLA, Frugoni habría presentado su renuncia este sábado y el ministro de Economía, Luis Toto Caputo, se la habría aceptado 24 horas después.
El ex funcionario reportaba al titular del Palacio de Hacienda, pero también era muy cercano a Nicky Caputo y, por propiedad transitiva, al propio Mauricio Macri. Como Frugoni no declaró al menos seis propiedades en Miami, en Casa Rosada decidieron usar su nombre para desgastar al ex presidente, que se jacta de que el PRO es el espacio que le aporta a Javier Milei los funcionarios eficientes que sostienen la gestión.
En rigor, el gobierno barre a Frugoni apenas tres días antes que Adorni se presente en el Congreso ante la oposición, a regañadientes y sin voluntad de esclarecer las sospechas de corrupción que hunden la imagen de Milei. El intento de apelar a la washing machine de la comunicación política difícilmente revierta el saldo negativo del efecto Adorni.
Como contó LPO, Macri ya instruyó a Ricardo Lorenzetti para que conforme una mayoría en la Corte junto a Carlos Rosenkrantz y ponga en apuros a Milei. Además, Macri se reunió con Paolo Rocca para buscar su apoyo: confía que la crisis económica terminará por desgastar a los libertarios y espera ser el candidato de la derecha en 2027.
El gobierno filtró las casas de Frugoni en Miami para pegarle a Macri y tapar el escándalo Adorni
Frugoni no siempre fue un hombre tan próspero como su patrimonio actual lo indica. A mediados de los 2000 tuvo que regresar a la Argentina después de un estrepitoso fracaso en Europa con una desarrolladora inmobiliaria que no funcionó: “Volvió sin un peso. Algunos llegamos a prestarle plata para que le comprara ropa a los hijos”, contó a LPO un ex alumno del Colegio Cardenal Newman.
Según Clarín, Frugoni adjudica a su carrera en el mundo privado, algo difícil de convalidar por su fatídica experiencia en España. Por eso, sus amigos del Newman destilan bronca.



