
El Festival de Jesús María celebra 60 veranos como escenario de la doma y el folclore. En 2026 las condiciones climáticas “aguaron” algunas noches, pero de todas maneras los artistas y bailarines siguen cada día conquistando al público.
El día de la apertura – que debió pasarse precisamente por lluvia – bailarinas y bailarines de distintos puntos del país formaron parte de una coreografía más que especial. Hubo más de 1.300 artistas en escena, entre ellos Yamila Arevalo y Agustín Paez, tía y sobrino, pero también integrantes del taller Arresto de Luna.
Yamila y Agustín son parte de las 30 personas de la región que integran la delegación Morteros y bailan en el Festival. Tuvieron también la posibilidad de ser parte del selectivo que acompañó el show de Los Trajinantes en el escenario.
Sacrificio
Arevalo contó que su recorrido en la danza comenzó desde muy chica y que, tras distintos pasos por espacios de formación locales y una pausa de algunos años, regresó al baile en el taller Arresto de Luna, bajo la coordinación de la profesora Antonella Rojas. En ese contexto recibió la invitación para formar parte del aniversario número 60 del festival.
En relación a la exigencia del proceso previo, explicó que debieron llegar varios días antes del inicio del festival para los ensayos generales, con jornadas extensas y horarios muy tempranos debido a las altas temperaturas. Los ensayos se realizaron durante toda la semana, tanto por la mañana como por la tarde, hasta concretar finalmente la apertura.
“Era levantarse a las 3.30 o 3.45, desayunar algo y arrancar para el ensayo a las 5 de la mañana. Ensayábamos hasta las 9 y después volvíamos a la tarde, de 6 a 9.30 de la noche. Así fue todos los días, de lunes a jueves”, relató a El Periódico Yamila.
La bailarina señaló que ya había participado de una apertura del festival en 2015, pero que esta experiencia fue diferente por el momento personal y profesional que atraviesa.
“Había participado en la apertura hace 10 años atrás y tuve la oportunidad de volver después de 10 años para el cumple 60 de Jesús María. Fue una experiencia totalmente distinta, porque uno viene más grande y lo vive de otra manera”, expresó.
Recompensa
Los ensayos previos se desarrollaron durante aproximadamente tres meses, con encuentros periódicos en Morteros junto al coordinador general, quien transmitía las coreografías al grupo. La preparación incluyó viajes una o dos veces por mes hasta concentrarse definitivamente en Jesús María.
“Como bailarina es muy lindo pisar el campo de la Doma. Se viven muchas emociones. Uno trata de contenerse para no llorar en ese momento, porque es muy lindo”, contó sobre lo vivido durante la apertura del festival.
Además, confirmó que el grupo volverá a presentarse en la apertura de la noche del domingo 18 y reaparecerán junto al dúo Coplanacu.
Finalmente, la joven destacó el acompañamiento del entorno familiar, del grupo de trabajo y del espacio al que pertenece. “En el taller Arresto de Luna compartimos desde los más chicos con los más grandes. Aprendemos a compartir con todas las edades y a disfrutar juntos de la misma pasión”, señaló emocionada.

