
Vecinos de la ciudad denunciaron un grave episodio ocurrido cuando un perro callejero mordió a una niña que circulaba junto a su madre en una motocicleta.
El hecho generó una fuerte preocupación por la falta de información oficial, la ausencia de un protocolo claro ante mordeduras de animales y el desconocimiento sobre el estado sanitario del perro involucrado.
Según relataron Maximiliano Aguirre y María Insaurralde, padres de la menor, el ataque ocurrió cuando se desplazaban en moto por Antártida Argentina, llegando a calle Olegario Andrade. “Veníamos a una velocidad máxima de 30 kilómetros por hora porque iba a doblar. No me di cuenta de que el perro salía y, cuando freno para doblar, el perro se acercó a mi nena y le agarra de la pierna”, contó Aguirre.
En un primer momento, la niña no comprendió la gravedad de la situación. “Ella solo se dio cuenta de que la hojota había caído al piso. Cuando yo freno bien, me doy cuenta de que le faltaba un pedazo de la pierna, de la rodilla. Imagínese la desesperación en ese momento”, expresó. Insaurralde agregó que entró en estado de shock y que fue asistida por un vecino que se acercó a ayudarla.
La familia explicó que la Guardia Urbana llegó rápidamente al lugar. “Ellos se acercaron enseguida, me preguntaron cómo se sentía la nena, en qué podían ayudarme y me tranquilizaron, porque yo estaba fuera de mí”, señaló la madre. Sin embargo, cuestionaron la actitud posterior de la Policía. “La policía llegó, pero no se acercó a preguntarme cómo estaba mi hija, solo se quedaron en la calle”, relató Aguirre.
A los 15 o 20 minutos arribó la ambulancia, que trasladó a la menor al Hospital J. B. Iturraspe, donde fue atendida. Allí debieron aplicarle ocho puntos de sutura.
Otro de los principales reclamos de la familia está vinculado al aspecto sanitario. Insaurralde explicó que pidió la vacuna antitetánica y que no recibió una explicación clara en el hospital. “Yo me desesperé y pedí que se la pongan. No me supieron explicar por qué no. Al otro día tuve que ir a una farmacia para que me expliquen que si ya estaba cubierta por la vacuna”, afirmó. Sin embargo, el mayor temor fue el riesgo de rabia u otras enfermedades. “El problema era no saber si el perro estaba enfermo. El perro come de todo en la calle y nadie nos decía qué hacer”, dijo.
Aguirre aseguró que hasta el día de hoy no recibió información sobre el examen veterinario del animal:
“Yo me sentí abandonado. Estoy esperando el examen del perro, que es lo único que me preocupa. Nadie nos dice qué pasó con el animal, dónde está o si le hicieron los estudios”, expresó.
Según indicó, primero le informaron que el perro seguía en el lugar, pero luego “desapareció mágicamente”. “Se ocuparon más rápido el perro que de mi hija”, lamentó.
El padre también contó que realizó la denuncia correspondiente. “Hice la denuncia porque estaba desesperado. El hospital me dijo que no pueden avanzar con ningún otro tratamiento sin el examen del animal”, explicó. Además, señaló que tomó conocimiento de que el mismo perro habría protagonizado otros ataques. “Me escribió una persona y me dijo que ese perro ya había mordido a otro, pero la gente no denuncia. Si no hay denuncias, dicen que el perro no tiene historial”, afirmó.
Las secuelas emocionales en la niña son otro de los puntos que más preocupan a la familia. “Quiso salir a sentarse afuera y, cuando vio pasar un perro, se largó a llorar y me dijo ‘vamos adentro, mami, porque tengo miedo’”, relató Insaurralde. También aseguró que la menor no quiere volver a subirse a la moto:
“Quedó traumada, tiene miedo de que le vuelva a pasar algo”.
La familia cuestionó la falta de un protocolo oficial y claro ante mordeduras de perros, especialmente cuando las víctimas son menores. “La desinformación es lo que nos causó todo esto. No hay un protocolo ante una mordida de perro. Está lleno de perros sueltos y no sabemos qué hacer”, sostuvo Aguirre. En ese sentido, contó que intentó averiguar si existe una ordenanza específica en el Concejo Deliberante, pero encontró el edificio cerrado.
Finalmente, los padres insistieron en que su reclamo no busca venganza, sino prevención. “Lo único que queremos es el examen del perro, para quedarnos tranquilos por nuestra hija”, concluyó Aguirre.
Ambos coincidieron en la necesidad de que los vecinos denuncien este tipo de hechos: “Queremos que se denuncie, así el perro tiene un historial y no vuelva a pasar. Mañana puede ser la hija de cualquiera”, advirtieron.


