El Teatro Mayo y un plan de acción para preservar su esencia

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En noviembre del 2025 finalizó el Ciclo de Capacitación en Conservación del Patrimonio Cultural, Histórico y Arquitectónico, una propuesta que significó un avance relevante para la gestión cultural regional y la valoración social de los bienes locales.

La formación estuvo a cargo de especialistas de la Agencia Córdoba Cultura, la magíster Felicitas Asbert y el arquitecto Gonzalo Pagani, y se desarrolló en la Escuela de Bellas Artes Dr. Raúl Villafañe, con coordinación del Archivo Gráfico y Museo Histórico de la Ciudad de San Francisco.

Iniciado en septiembre y con modalidad mixta, el programa combinó contenidos teóricos con la elaboración de proyectos orientados a la prevención y protección del patrimonio.

Como parte fundamental de la etapa de divulgación y concientización, Radio Estación 102.5 desempeñará un rol central durante todo el mes de enero de 2026, difundiendo los 18 trabajos finales realizados por los alumnos del ciclo.

Hoy destacamos el proyecto de la vitralista local Natalia Santo sobre el icónico Teatro Mayo.

El Teatro Mayo, coliseo estratégico de la provincia

El Teatro Mayo no es solo un edificio emblemático para San Francisco, sino que ocupa un lugar de privilegio en la jerarquía cultural de la provincia de Córdoba.

Con una capacidad de 1051 espectadores, se posiciona como el tercer teatro más importante del territorio provincial por su aforo, solo superado por el Teatro Monumental Sierras de Alta Gracia y el histórico Teatro del Libertador General San Martín en la capital cordobesa.

La historia del Teatro Mayo es un reflejo del auge de la industria del entretenimiento en el interior del país a mediados del siglo XX.

El edificio fue concebido por los hermanos Aquiles y Anselmo Macchieraldo, quienes ya habían incursionado con éxito en el sector con la inauguración del Cine Rex en 1945. Ante la gran demanda de público que superaba la capacidad de las salas existentes, los Macchieraldo impulsaron la construcción de una nueva sala que pudiera albergar las principales producciones de la época.

El proyecto y la ejecución de la obra estuvieron a cargo del ingeniero Lelio Pire, un profesional cuya trayectoria en San Francisco dejó una huella indeleble en la arquitectura institucional y de servicios de la ciudad. El Cine Mayo abrió sus puertas el 11 de octubre de 1957 con una función de gala exclusiva, proyectando el filme «El Jardinero Español», basada en la obra de Archibald Cronin. Durante décadas, la sala funcionó como un cine de vanguardia, realizando avant-premieres de nivel nacional.

En 1992, ante el cambio de paradigma en el consumo cinematográfico, el edificio se reinventó como Teatro Mayo, iniciando esta nueva etapa con la presentación de «Tangolandia», obra que contó con la participación de figuras icónicas como Niní Marshall y Julio Sosa. Desde entonces, el teatro mantiene una actividad ininterrumpida durante 68 años, consolidándose como un espacio versátil para conciertos, obras teatrales, muestras de arte y actos institucionales.

Análisis arquitectónico y estilístico

El edificio se encuadra dentro del estilo moderno, caracterizado por su funcionalidad, simplicidad de líneas y una geometría rectangular nítida. El diseño prioriza la experiencia del espectador, contando con una acústica reconocida por artistas nacionales e internacionales que han transitado su escenario.

El relevamiento de Santo destaca que el inmueble mantiene sus materialidades auténticas de la época de construcción, lo que incrementa su valor histórico y documental. La infraestructura cuenta con una superficie total de 730 metros cuadrados en su exterior y 550 metros cuadrados cubiertos, lo que permite una gestión de flujos de público eficiente para eventos de gran magnitud.

A pesar de su solidez estructural y un estado de conservación general calificado como «bueno», el Teatro Mayo presenta una serie de problemáticas que requieren atención inmediata bajo un enfoque de conservación preventiva.

El estudio de Natalia Santo identifica diversos agentes de deterioro que están afectando la integridad de los acabados y algunos componentes estructurales secundarios.

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  • Humedad: Se detectaron filtraciones por lluvia en la techumbre y humedad por capilaridad en los cimientos, lo que provoca salitre y degradación de revoques.
  • Contaminantes y plagas: La fachada sufre la acumulación de hollín y polvo, mientras que la presencia de palomas en el techo exterior genera corrosión por el ácido úrico del guano y obstrucción de desagües.
  • Materiales: Se identificaron fisuras superficiales en el hall y camarines, además de una mínima presencia de insectos xilófagos en elementos de madera. 

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Plan de acción estratégico para su puesta en valor

Frente al diagnóstico presentado, el proyecto de conservación del Teatro Mayo establece una hoja de ruta dividida en acciones inmediatas y planes a largo plazo, con la mira puesta en el septuagésimo aniversario del edificio que se celebrará en 2027.

  • Intervenciones a corto plazo y gestión del mantenimiento

La primera recomendación es la contratación de un especialista encargado del mantenimiento general, quien deberá trabajar bajo un manual de limpieza riguroso. Este documento es esencial para asegurar que los procesos de higiene no utilicen productos químicos abrasivos que puedan dañar los materiales originales, como el granito o la piedra de la fachada.

Asimismo, se propone la restauración urgente de los sectores con mayor funcionalidad afectada, priorizando la impermeabilización de techos y el tratamiento de la humedad por capilaridad en los muros. En términos de experiencia del usuario, el plan incluye la re-numeración de butacas y la mejora de la señalética interna.

Una de las propuestas más innovadoras es la creación de un espacio para una muestra permanente del patrimonio existente. Los pasillos del pullman o la sala de máquinas se presentan como locaciones ideales para exhibir objetos históricos, antiguos proyectores, afiches originales y documentos que narren la evolución técnica del cine y el teatro en la ciudad.

  • Objetivos institucionales y protección jurídica

En una escala temporal de mediano y largo plazo, el informe de Santo subraya la necesidad imperiosa de solicitar una declaratoria municipal que otorgue al Teatro Mayo el estatus de Valor Municipal Excepcional (VME). Actualmente, el edificio no se encuentra catalogado ni inventariado en los registros oficiales de protección patrimonial, lo que representa una vulnerabilidad legal significativa. La obtención de una declaratoria formal permitiría acceder a fondos específicos para la conservación y establecería límites claros ante cualquier intento de modificación que altere su identidad arquitectónica.

Para potenciar su rol educativo y turístico, se propone la edición de un libro retrospectivo que documente la historia del Cine Mayo y su posterior transformación en teatro. Además, se proyecta la creación de un programa de visitas guiadas conducidas por personal capacitado en la historia del edificio, anexando cartelería indicativa y explicativa en cada sector del inmueble.

El objetivo es «activar la identidad» del teatro, logrando que el ciudadano no solo lo vea como un espacio de espectáculo, sino como un monumento vivo de su propia historia social.

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El hall como vitrina cultural: El éxito de Espacio Mayo

La gestión actual del teatro ya dio pasos concretos hacia la revitalización del espacio mediante la iniciativa «Espacio Mayo» en el hall de entrada. Este proyecto, liderado por Natalia Santo junto a Verónica Musso, Fabiana Sorasio y Mauro Reinero, transformó un área de tránsito en una sala de exhibición artística abierta a la comunidad.

«Espacio Mayo» funciona como una plataforma para artistas plásticos locales, ofreciendo muestras temporales de entrada libre y gratuita. Esta iniciativa permitió que el teatro tenga vida propia más allá de los horarios de función, fomentando la creatividad y brindando un nuevo escenario para la música, la pintura y la escultura.

La existencia de este espacio cultural es un ejemplo de cómo la «conservación a través del uso» puede ser efectiva.

Sinergia institucional: ESBA, Archivo Gráfico y Agencia Córdoba Cultura

El desarrollo de estos proyectos fue posible gracias a la colaboración de tres instituciones clave. La Escuela de Bellas Artes «Dr. Raúl Villafañe» (ESBA) actuó como la sede y el motor pedagógico del curso, reafirmando su compromiso con la formación de ciudadanos capaces de intervenir creativamente en su realidad. Por su parte, el Archivo Gráfico y Museo Histórico de la Ciudad de San Francisco aportó el acervo documental y la experiencia en investigación que permitieron sustentar históricamente cada propuesta.

La Agencia Córdoba Cultura, a través de sus especialistas, proporcionó el marco metodológico necesario para que los trabajos finales no fueran solo investigaciones teóricas, sino planes de acción viables. Esta articulación demuestra que la conservación del patrimonio es una responsabilidad compartida que requiere del saber técnico, el apoyo político y el interés de la comunidad.

Perspectivas futuras para el patrimonio del Teatro Mayo

La conservación de este coliseo permitirá mantener vivo el relato del esplendor cinematográfico y teatral que definió la vida social de San Francisco y la región. 

El desafío para el año 2026 será convertir estas propuestas académicas en políticas públicas efectivas.

La integración del Teatro Mayo en un circuito cultural urbano no solo servirá para la preservación de la memoria, sino que también podrá actuar como un recurso turístico y educativo que potencie el centro de la ciudad.

Además, la protección de esta obra del ingeniero Lelio Pire es un acto de justicia histórica hacia los pioneros del espectáculo y una apuesta por un futuro donde la modernidad conviva armoniosamente con el respeto por el legado del pasado. 

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