
Lejos de encontrar alivio, la víctima comenzó a sufrir amenazas y ataques a balazos dirigidos a su vivienda y también a la casa de una testigo clave en el caso. Los episodios, de acuerdo a la denuncia, sucedieron cuando el agresor ya estaba detenido.
La abogada de la mujer, Eugenia Scarpinello, explicó en Arriba Córdoba que las agresiones recrudecieron tras el arresto del presunto abusador: “Desde que fue apresado el presunto agresor sexual empieza a sufrir coacciones y balaceras, algunas a su vivienda y otras a la de una testigo”.



