Camilo Nicolás llega este viernes a San Francisco con “Es por ahí”: “Una hora y media para reírse”

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El humorista Camilo Nicolás llegará a San Francisco con su nuevo espectáculo, “Es por ahí”, que se presentará este viernes 23 de octubre, a las 21.30, en el salón de eventos del Club Antártida Argentina. 

Considerado uno de los nuevos referentes del humor cordobés, lleva más de 16 años sobre los escenarios y festivales más importantes del país y suma más de 2.500.000 seguidores en sus redes sociales. 

En esta propuesta reflexiona con humor sobre el valor de entender el paso del tiempo como una consecuencia propia de la existencia, bajo la premisa de que “no hay cosa ni persona que no sienta el paso del tiempo”. A lo largo del show aborda temas como la evolución de las redes sociales, el asado, la paternidad, los vínculos y el pádel, e incluso se pregunta qué hubiese sucedido si las redes sociales hubieran existido en la época de Jesucristo. El diálogo permanente con el público y su manejo de la espontaneidad y la improvisación hacen que cada función sea distinta, en un formato que reafirma su perfil de contador de historias y que busca provocar carcajadas y aplausos durante toda la presentación. 

Las entradas anticipadas tienen un valor de $15.000 y pueden adquirirse a través de www.alpogo.com o en Las Cañitas (Urquiza 237).

Camilo Nicolás conversó con La Mañana de El Periódico y adelantó cómo es el espectáculo.

—¿Qué van a encontrar los sanfrancisqueños en el show del viernes?

—Es un show que tiene tres segmentos bien diferenciados. Al principio hablamos de un momento que empieza a pasar a partir de los cuarenta, haciendo un paralelo con cuando uno era más chico. Después hay un momento de interacción con el público, a partir del contenido que voy subiendo a mis redes. Y hay un cierre musical humorístico que hacemos con el Bomba Allende, que está muy bueno.

—¿De qué se trata eso de “después de los cuarenta”?

—Para mí, por ejemplo, el paracetamol es un palito en la selva: ante la duda, me tomo un paracetamol. Hace calor, me tomo un paracetamol; hace frío, me tomo un paracetamol. Cuando era más chico me acuerdo de que salía lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, sábado, domingo veinticuatro horas de vuelta, y al otro día me levantaba intacto. Hoy me tomo un miércoles con fernet y me dura hasta el domingo. El cuerpo se pone medio raro a partir de los cuarenta.

—¿La gente se siente identificada con lo que contás?

—Sí. Es muy autorreferencial. Uno va notando que la gente se siente tocada con lo que vas hablando, y creo que esa es una de las grandes virtudes del stand up: la gente siente que estás hablando de ellos. Muchas veces lo que contás coincide con lo que les pasó.

—Y en la segunda parte hay interacción con el público.

—Sí, parte del contenido que subo a mis redes, que no se repite nunca. Le vamos haciendo preguntas al público y vamos armando un monólogo o situaciones graciosas en vivo.

El humorista cordobés Camilo Nicolás llega a San Francisco con su…

—Ya habías estado en San Francisco, pero como decís, el espectáculo siempre se renueva.

Ni hablar. El espectáculo, en un sesenta o setenta por ciento, es único e improvisado, así que los que fueron la última vez van a tener la posibilidad de volver y ver un show nuevo. Gracias a Dios, la venta de entradas viene bastante bien. En San Francisco tenemos más de doscientas entradas vendidas, así que si Dios quiere va a ser una gran noche.

—¿Cómo es el público de Córdoba?

—Hacer humor en Córdoba exige un poquito más. Además, mi forma de hacer humor no es el típico chiste de “venía un gallego y un francés”, sino que tiene mucho de autorreferencial, de hablar con la gente y de cosas con las que se van a sentir identificados.

—Hace más de dieciséis años que hacés humor. ¿Qué es lo que más disfrutás hoy?

—Disfruto mucho ir a una ciudad y tener ya amigos y conocidos, verlos una o dos veces al año. Y conocer gente nueva en los lugares donde voy trabajando. La verdad es que disfruto mucho mi trabajo. Ahora, con dos hijos, se hace un poquito más difícil irme de casa.

—Imagino que también debe ser lindo salir de gira y conocer localidades y escenarios.

—Sí, estuve en Buenos Aires, Mendoza, San Juan, Santa Fe, Santiago del Estero, la mayoría de las provincias de Argentina. Tiene esa posibilidad de ir disfrutando y conociendo.

—¿Alcanzás a recorrer las ciudades que visitás?

—Tenemos poco tiempo, porque vamos de una ciudad a otra, de una provincia a otra, pero siempre tratamos de conocer un poquito. Doy una vuelta por el centro de la ciudad, para ver dónde estamos actuando, y después me quedo con la gente que quiere una foto o charlar un ratito.

—¿Qué te dice la gente? Imagino que te dan mucho amor.

—Sí, a partir de las redes uno se siente más cercano. A veces hay un montón de gente a la que conozco solamente por chatear, y cada vez que voy a una localidad tengo la posibilidad de conocer a quienes me brindan cariño todo el año.

—Volviendo al show, ¿cuánto dura?

—Una hora y media, una hora cuarenta más o menos, para reírse, con una entrada muy accesible. Está baratísima la entrada. Es para aprovechar.

Entradas

Las entradas anticipadas cuestan $15.000 y se consiguen en www.alpogo.com o en Las Cañitas (Urquiza 237). La función es este viernes 23 de octubre, a las 21.30, en el salón de eventos del Club Antártida Argentina.