Recomiendan aprovechar ahora para salir de los bonos argentinos

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Los inversores comienzan a preparar sus carteras para las elecciones presidenciales de 2027 y algunas recomendaciones financieras apuntan a reducir gradualmente la exposición a los bonos soberanos argentinos. 

Un informe de Fortress Capital advierte que la relación entre riesgo y rendimiento de la deuda pública perdió atractivo y plantea aumentar las posiciones en instrumentos corporativos en dólares para atravesar un período que podría estar marcado por una mayor volatilidad.

La advertencia llega después de una semana de recuperación de los activos argentinos, impulsada por la mejora de los mercados brasileños, la moderación de las tasas internacionales y el respaldo de Estados Unidos al gobierno de Javier Milei. Sin embargo, el rebote no alcanza para despejar las dudas sobre el financiamiento del Tesoro ni sobre las condiciones que enfrentará la economía durante el próximo año electoral.

En su informe semanal, Fortress Capital considera que los inversores conservadores y moderados deberían aprovechar una eventual reducción del riesgo país para comenzar a disminuir sus posiciones en bonos soberanos. La recomendación no implica una venta inmediata, sino una estrategia de salida gradual si las cotizaciones continúan recuperándose.

El planteo resulta significativo porque el riesgo país todavía se mantiene cerca de los 600 puntos. Según los datos relevados por Fortress al cierre de la semana pasada, el indicador había retrocedido 66 puntos básicos hasta ubicarse alrededor de los 589 puntos. La recuperación permitió compensar parte de las pérdidas recientes, pero dejó abierta la discusión sobre cuánto recorrido adicional tienen los títulos argentinos.

En ese contexto, Fortress recomienda a los perfiles conservadores aumentar la dolarización de sus carteras mediante obligaciones negociables de empresas argentinas con vencimientos entre 2027 y 2028. La estrategia busca reducir la exposición directa al riesgo de la deuda pública sin abandonar completamente las inversiones que generan rendimientos en moneda extranjera.

Los números ayudan a explicar esa preferencia. Según un relevamiento de Avantia Valores, los bonos soberanos argentinos de mayor plazo ofrecían rendimientos cercanos al 11% anual en dólares, mientras que distintas obligaciones negociables corporativas se ubicaban entre el 6% y el 7,5%. La diferencia refleja la prima adicional que exige el mercado para financiar al Estado argentino frente a determinadas compañías privadas.

A ese escenario se suman las necesidades financieras del año próximo. Un informe privado estimó que, ante las dificultades para colocar nueva deuda en dólares, el Tesoro podría necesitar comprarle al Banco Central hasta USD 12.500 millones durante 2027. El mismo análisis calcula vencimientos de deuda en pesos con el sector privado por alrededor de $100 billones hasta octubre de ese año, una combinación que obligaría al Gobierno a sostener elevados niveles de refinanciamiento.

El contexto internacional tampoco ofrece garantías. Las tasas de los bonos del Tesoro estadounidense se mantienen en niveles elevados, con rendimientos a diez años superiores al 5% durante la semana analizada. Esto encarece el financiamiento de los países emergentes y aumenta la competencia por los fondos de inversión que podrían destinarse a la Argentina.

Fortress distingue sus recomendaciones según el perfil de riesgo. Para los inversores más agresivos mantiene alternativas en instrumentos vinculados a la tasa TAMAR, mientras que para los perfiles moderados identifica oportunidades en títulos en pesos. Pero en el segmento conservador privilegia una mayor dolarización y una reducción gradual de la exposición soberana si el mercado ofrece mejores precios.

El cambio de estrategia revela que las elecciones de 2027 empiezan a condicionar las decisiones financieras mucho antes del inicio formal de la campaña. Aunque los bonos argentinos todavía pueden beneficiarse de nuevas mejoras del contexto internacional, parte del mercado ya evalúa utilizar esos movimientos para reducir riesgos y proteger las carteras frente a un escenario político y financiero que permanece abierto.