La docente, investigadora y escritora Sandra Bulacio presentó su nuevo libro «La Violencia Escolar desde Adentro». Una radiografía profunda que le da voz directa a los estudiantes y analiza las problemáticas que atraviesan las aulas sin filtros.
En una entrevista para Radio Estación, la docente e investigadora Sandra Bulacio presentó su libro «La Violencia Escolar desde Adentro», una obra publicada hace tan solo dos meses que busca desentrañar lo que sucede cotidianamente en las escuelas a través de una rigurosa investigación metodológica y el testimonio real de sus protagonistas.
«Hoy vengo como docente, como investigadora y también como escritora«, comenzó señalando Bulacio, quien se desempeña en la docencia desde hace 25 años y cuenta con un promedio de 300 estudiantes por año. Con esa vasta trayectoria, la autora remarcó la necesidad de hablar abiertamente sobre la realidad que golpea a las instituciones sin maquillajes gubernamentales:
«Cuando vos estás dentro de la política educativa tenés que maquillar un poco y edulcorar una realidad, y creo que por ahí el Ministerio de Educación hace mucho de eso y guarda algunos temas debajo de la alfombra. Uno de los temas que se guardan debajo de la alfombra es la violencia escolar».

Según la investigadora, negar estos conflictos impide cualquier solución de fondo: «Aquello que no tiene nombre no se puede pensar, y lo que no se puede pensar no se puede transformar».
Una radiografía desde la voz de los estudiantes
El libro recoge de forma textual los relatos de alumnos de nivel secundario, visibilizando desde el acoso físico y verbal hasta el impacto de las redes sociales y la violencia de género dentro de la institución.
Entre los testimonios compartidos durante la charla, Bulacio expuso el caso de un estudiante de tercer año sobre las dinámicas de agresión:
«Mirar mal, o sea, pasa alguien y te mira… Y vos tenés los ‘berretines’, o sea, que sos corajudo. Vos le vas a decir algo y si el otro te responde, directo a la pelea».
Asimismo, las redes sociales juegan un papel detonante en las agresiones fuera del establecimiento:
«Otro relato, ‘Nos pegamos acá a dos cuadras con una compañera porque ella me decía cosas por Facebook, me metía a otra chica’».

Otro de los puntos expuestos en el texto refleja la falta de respuestas institucionales frente a hechos de acoso escolar y violencia sexual entre pares:
«Pasar caminando por el curso y los chicos vienen de atrás y te pegan cachetadas en el culo. Yo un montón de veces vine a decir a preceptoría el año pasado, a la dirección, a un montón de gente se lo dije y no te dan bola. Van y los retan el curso entero, no es que le retan a la persona».
Bulacio remarcó la gravedad de estas situaciones: «A que a una chica le toquen la cola es violencia sexual, pero nadie hace nada y nadie dice nada».
Anomia, naturalización y normas tácitas
A través de la categoría de análisis de las representaciones sociales y la teoría fundamentada, la investigación identificó un núcleo central en la problemática: la naturalización y la anomia.
«La naturalización es lo que ya nosotros no vemos porque lo tomamos como parte del panorama», explicó la educadora. Respecto a la anomia, Bulacio aclaró que no significa que los jóvenes no tengan reglas, sino que desconocen e ignoran los acuerdos institucionales de convivencia porque no fueron parte de su elaboración: «Los estudiantes tienen muchas normas creadas por ellos mismos, normas tácitas que no están escritas en ningún lado… En cambio, los acuerdos de convivencia de la escuela ellos los desconocen y los transgreden porque no participaron en su creación. Por eso la participación escolar de los estudiantes es muy importante; uno no trasgrede esa norma que uno mismo creó«.
La sobrecarga docente y el sistema educativo
La entrevista también dio espacio para reflexionar sobre las condiciones laborales del cuerpo docente, los salarios por debajo de la línea de pobreza, las sobrecargas administrativas y la falta de apoyo real del sistema.
«El trabajo no termina en el aula, hay una sobrecarga de tareas burocráticas y del sistema… Se siente el lamento en la sala de profesores al día 20 porque no llegamos», expresó Sandra, al tiempo que advirtió sobre la falta de actualización de las políticas frente a las aulas de hoy:
«Tenemos muchos pedagogos que nos vienen a decir a los docentes lo que tenemos que hacer en el aula y ellos hace 30 años que no pisan un aula. Tengo 34 horas de clase, ocho cursos, cada uno con 30 chicos y entre 10 y 15 chicos con adaptaciones… ¿Cuánto acompañamiento del sistema tenemos de verdad?».
Para finalizar, la escritora concluyó que la intención de su obra no es señalar culpables: «En este libro no se culpabiliza ni a los docentes, ni a los estudiantes, ni a los equipos de gestión. Es una radiografía de lo que pasa en el aula, construida a través de la triangulación de voces de alumnos, docentes, preceptores y directivos».
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