

Javier Milei se burló nuevamente de las familias endeudadas. Lo hizo en su discurso de un nuevo aniversario de la Bolsa de Comercio de Rosario donde atribuyó el dramático aumento de la morosidad que empujaron las tasas usuarias de bancos y Mercado Libre, a las apuestas deportivas y la compra financiada de televisores para ver el Mundial.
“Se compraron televisores para ver el Mundial y después veían si pagaban o no”, afirmó el Presidente, que parodió la preocupación por la “morosidad” y concluyó: “Me niego a creer que seamos tan pelotudos”, de prestarle atención al tema. Un poco contradictorio, Milei enseguida reconoció que la morosidad de ese segmento llegó al 50%: “Pagaron la mitad”.
Milei intentó minimizar el impacto de la morosidad que afecta a seis millones de argentinos, “es un problema ubicado en el sector no bancario, asociado a dos tipos de operaciones”, afirmó, reforzando el argumento que las deudas morosas son por haber comprado televisores para el Mundial y apuestas deportivas.
Una gran cantidad de estudios profesionales contradicen esa mirada estigmatizante y revelan que la morosidad se disparó porque la gente no puede llegar a finde mes, como dijo el empresario Roberto Urquia, y apela a tarjetas y Mercado Pago para financiar la compra de alimentos. Una situación que aprovecha de manera usurera Marcos Galperín, cobrando tasas siderales -muy por encima de la infalción- y ofreciendo como primera opción de default del sistema el pago financiado. Una trampa.
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Pero Milei defendió las tasas que cobra Galperín a través de Mercado Libre y Mercado Pago, para quienes no califican para obtener créditos bancarios. Sostuvo que se trata de clientes más riesgosos y que, por lo tanto, es lógico que deban pagar intereses más altos.
Finalmente, volvió a descartar cualquier intervención del Estado para aliviar las deudas de las familias. Milei repitió que fueron acuerdos voluntarios entre privados y advirtió que una ayuda pública terminaría rescatando a bancos, financieras y “usureros” con el dinero del resto de los ciudadanos.
Milei también volvió a insultar a periodistas y economistas, a quienes calificó de “simios” e “imbéciles con credencial”. El momento más violento llegó cuando llamó “hijo de remil putas” a Alberto Fernández y la Bolsa rosarina estalló en aplausos.
Al final, Milei también apuntó contra los empresarios del polo agroexportador y los instó a no dejarse llevar por “las operaciones kuka contra su gobierno” y bramó; “O nos ponemos los pantalones largos o nos hundimos”, advirtió.



