

La compra del 70% de Metrogas por parte de Edenor por USD 780 millones transformó por completo la lectura que el mercado puede hacer sobre la compañía eléctrica.
El balance del segundo trimestre de 2026 quedó relegado a un segundo plano frente a una operación que no solo amplía significativamente el tamaño del grupo, sino que también modifica su perfil financiero, operativo y estratégico.
Claudio Maulhardt, gestor de cartera en Galileo Fondos, resumió el escenario con una conclusión contundente: “En lo que es valuación pura se ve barata”. Según su análisis, Edenor presentó un buen trimestre, aunque sin grandes sorpresas en sus números.
Las principales líneas operativas crecieron en línea con los aumentos tarifarios previamente conocidos, mientras que la compañía continuó mostrando una dilución de costos dentro de una estructura tarifaria más elevada.
Manzano se queda con Metrogas y se consolida como un actor clave en energía
El verdadero cambio llegó con Metrogas. Con datos del primer semestre de 2026, Maulhardt estima que la incorporación de la distribuidora de gas implicaría para Edenor un aumento cercano al 40% en las ventas consolidadas y del 50% en el EBITDA. Es decir, la operación no representa solamente una diversificación del negocio: puede convertirse en un salto importante en la generación de resultados.
La adquisición también modifica el apalancamiento. Si se incorpora aproximadamente USD 780 millones de deuda neta asociada a la operación, se resta la caja neta de USD 58 millones de Metrogas y se suma su EBITDA, la relación Deuda Neta/EBITDA de Edenor pasaría de alrededor de 0,7 veces a 1,9 veces.
Para Maulhardt, incluso con este mayor endeudamiento, la valuación del equity continuaría ubicándose por debajo de 4 veces EV/EBITDA.
De una eléctrica a un holding energético
Por su parte, Tomás Ambrosetti, director de Guardian Capital, indicó que la adquisición transforma a Edenor de una eléctrica pura en un holding energético, con una posición dominante tanto en electricidad como en gas dentro del Área Metropolitana de Buenos Aires.
Según Ambrosetti, esta transformación mejora la diversificación de los flujos de fondos y abre la posibilidad de capturar sinergias entre ambos negocios. La operación, por lo tanto, podría generar valor más allá de la simple suma de los resultados de Edenor y Metrogas.
Sin embargo, el especialista advierte que “el potencial de la acción en el corto plazo va a depender más de cómo se estructure el financiamiento y de las aprobaciones regulatorias (incluida la renovación de la licencia de Metrogas) que del anuncio en sí”.
Esta mirada introduce un elemento de cautela frente al argumento de valuación de Maulhardt. Aunque los múltiplos puedan resultar atractivos, el mercado deberá evaluar cuánto costará financiar la adquisición y cuál será finalmente el impacto sobre el balance de Edenor.
Una acción con fuerte caída desde sus máximos
Ambrosetti también pone el foco en el comportamiento reciente de la cotización. Edenor cayó alrededor de 50% desde sus máximos de diciembre de 2024 y, por el momento, el especialista no observa señales claras de reversión de esa tendencia.
Además, considera que el contexto general del mercado argentino puede limitar el potencial de recuperación inmediata. “Creemos que todo el Merval va a estar lateralizando hasta las elecciones de 2027, donde se verán los verdaderos movimientos y Edenor no debería ser la excepción”, sostuvo.
Desde la perspectiva bursátil, el argumento más atractivo aparece en los múltiplos. Antes del anuncio, Edenor cotizaba aproximadamente a 3,8 veces EV/EBITDA 2026 y 21 veces P/E. Tras incorporar Metrogas, esos múltiplos resultan menores, aunque la compañía habría pagado por Metrogas un múltiplo superior al que tenía implícito Edenor.
La comparación regional refuerza la tesis. Maulhardt sostiene que para utilities latinoamericanas, múltiplos cercanos a 4 veces EV/EBITDA o 0,6 veces valor libro son particularmente bajos. En su opinión, esos niveles no parecen compatibles con un grupo que está demostrando capacidad para crecer, ampliar su base de clientes y aumentar su generación de EBITDA.
El principal interrogante, por lo tanto, no estaría necesariamente en la valuación sino en el grupo de control y en la ejecución de la operación.



