
Casi la mitad de las familias destina más del 50% de sus ingresos al pago de deudas, una situación que refleja el creciente deterioro del poder adquisitivo y la dificultad para afrontar los gastos.
Además, se advierte que el endeudamiento dejó de ser un fenómeno aislado para convertirse en una característica extendida entre las familias.
Según un relevamiento provincial, nueve de cada diez hogares ya no tienen ninguna capacidad de ahorro y recurren al financiamiento para afrontar consumos básicos.
Las tarjetas de crédito son el principal instrumento utilizado para comprar alimentos en supermercados, pagar servicios y cargar combustible.
También se señala que más de la mitad de las personas endeudadas reconoce que no consigue disminuir el monto de sus obligaciones, mientras que el 35% sufrió cortes de servicios por falta de pago.
A este panorama se suma un marcado clima de incertidumbre: cuatro de cada diez familias afirman que desconocen qué ocurrirá con su situación económica en los próximos meses.
Desde el Centro de Almaceneros indicaron a Puntal que estos resultados confirman una tendencia que se viene registrando desde hace tiempo.
“El endeudamiento no es una mala administración financiera: es el resultado de una realidad social que no puede negarse”, sostiene.
Y concluye: “Las familias recurren a la tarjeta de crédito, al fiado del almacén del barrio, al préstamo de familiares, amigos, financieras, prestamistas o billeteras virtuales porque el salario ya no alcanza para cubrir los gastos esenciales”.



