Hace exactamente 13 años, la Verde consiguió el primer ascenso de su historia a la Primera B Nacional en una definición inolvidable frente a Ramón Santamarina de Tandil.
El estadio Oscar C. Boero (hoy Juan Pablo Francia) lucía repleto. Más de 12 mil personas acompañaban al equipo dirigido por Carlos Mazzola, que llegaba a la revancha tras el 0 a 0 conseguido en Tandil y con la ventaja deportiva a su favor por haber terminado mejor ubicado en el Undecagonal Final del Torneo Argentino A. El empate alcanzaba, pero el desenlace tendría todos los condimentos de una película.
Cuando apenas restaban minutos para el final, Román Strada silenció el Boero con el 1-0 para Santamarina. El ascenso parecía escaparse de las manos y la desilusión comenzaba a apoderarse de San Francisco. Sin embargo, el fútbol tenía preparada una última escena.
En tiempo de descuento, el árbitro Pedro Argañaraz sancionó un penal por una mano dentro del área. La responsabilidad quedó en los pies de Juan Manuel Aróstegui, el goleador que no dudó. Su remate se transformó en el 1-1 y desató una explosión imposible de describir. Sportivo igualaba la serie y, gracias a la ventaja deportiva, conseguía el histórico ascenso a la segunda categoría del fútbol argentino.

El pitazo final encontró a jugadores, cuerpo técnico e hinchas abrazados entre lágrimas. Las calles de San Francisco se tiñeron de verde durante horas en un festejo que trascendió lo deportivo y que marcó uno de los capítulos más importantes de la historia del club.
Trece años después, aquella definición sigue siendo una de las imágenes más recordadas por los hinchas. El penal de Aróstegui, el Boero colmado y la emoción de toda una ciudad continúan representando el día en que Sportivo Belgrano escribió, para siempre, su página más gloriosa.


