
Chicos de tres colegios secundarios recorrieron las plantas locales para ver de cerca cómo se recuperan los materiales. Una iniciativa clave para la educación ambiental que celebra tres décadas de historia en la región.
La educación ambiental se aprende mucho mejor en el territorio, viendo de primera mano el esfuerzo que requiere cuidar nuestro entorno. En el marco de una fecha muy especial para la vecina localidad, las nuevas generaciones se convirtieron en las protagonistas de una gran movida ecológica orientada a la sustentabilidad comunitaria.
Se trató de una serie de visitas educativas destinadas a alumnos de nivel secundario, organizada en el marco de las actividades por los 30 años del reciclado. Las jornadas de concientización y aprendizaje sobre el tratamiento y la gestión de residuos se llevaron a cabo durante los días 8, 10 y 12 de junio.
Los estudiantes pertenecientes al Instituto Bernardino Rivadavia, al Instituto Nuestra Señora de Lourdes y a la Escuela Experimental ProA salieron de las aulas para recorrer los diferentes espacios municipales que están abocados diariamente al tratamiento de los desechos en Porteña.
Durante estas recorridas guiadas, «los jóvenes pudieron conocer en detalle cada una de las etapas del proceso de gestión de residuos, observando de cerca el minucioso trabajo técnico y humano que se realiza de manera cotidiana para la recuperación de materiales y el cuidado del ambiente», destacaron desde el centro.
Desde la organización de esta propuesta señalaron que la iniciativa tiene objetivos muy claros de cara al mediano y largo plazo en la región: «busca promover la educación ambiental y fortalecer el compromiso de las nuevas generaciones con prácticas sustentables». Con la mirada puesta en el futuro, este tipo de aprendizajes resulta indispensable para lograr «el desarrollo de una comunidad más responsable con el entorno», cultivando hábitos de separación y reciclaje desde la juventud.
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