La transformación urbana del acceso oeste de San Francisco ya se consolida como una de las intervenciones más importantes de los últimos años. El avance de la senda peatonal y bicisenda a nivel y en altura no sólo redefine la circulación en uno de los puntos más transitados de la ciudad, sino que también incorpora infraestructura moderna y un sistema lumínico LED que potencia la estética, la seguridad y la funcionalidad del sector.
En su etapa final de ejecución, la obra comienza a exhibir una nueva identidad visual marcada por la integración de estructuras metálicas de gran porte, espacios verdes renovados y luminarias LED de última tecnología instaladas estratégicamente en todo el recorrido. Este nuevo sistema de iluminación aporta una imagen urbana contemporánea y jerarquiza el acceso oeste con una impronta moderna y sustentable.
La incorporación de luminaria LED representa un salto de calidad para el entorno urbano. Además de brindar mayor potencia lumínica y una visibilidad más uniforme durante la noche, el sistema permite optimizar el consumo energético, reducir costos de mantenimiento y mejorar significativamente las condiciones de seguridad para vecinos del sector, peatones y ciclistas.

El nuevo corredor urbano fue concebido como un espacio de movilidad sustentable y convivencia ciudadana, donde la iluminación cumple un rol central en la experiencia del recorrido. La tecnología LED resalta las líneas arquitectónicas de la bicisenda elevada, aporta mayor amplitud visual y genera un ambiente más seguro y atractivo para el uso recreativo y deportivo en horarios nocturnos.
La iluminación acentúa esta transformación del acceso oeste, destacando la estructura durante la noche y consolidando una imagen moderna e innovadora que posiciona al sector como uno de los nuevos puntos emblemáticos de la ciudad.
Con el avance final de la obra, la renovación integral del Bv. 9 de Julio y la incorporación de tecnología LED de última generación, el acceso oeste comienza a mostrar un cambio concreto en su paisaje urbano. Lo que históricamente fue una rotonda dominada por el tránsito vehicular empieza a convertirse en un moderno corredor urbano que combina conectividad, diseño, sustentabilidad y una nueva identidad visual para San Francisco.

