
Para el cierre del año, las proyecciones estiman que el índice de precios puede ubicarse en torno al 34,5%.
En este contexto, la línea de pobreza se ubicó en $1.876.722, mientras que la línea de indigencia alcanzó los $1.029.591, marcando el umbral mínimo de ingresos necesarios para cubrir necesidades básicas.
El impacto en el consumo es evidente: las ventas en volumen en comercios de cercanía del rubro alimentos registraron una caída del 8,5% en comparación con abril de 2025, tal como adelantó Puntal.
Esta contracción está directamente vinculada a la inflación y a la pérdida del poder adquisitivo de los hogares.
El informe también expone una situación social crítica.
Seis de cada diez familias no logra cubrir la Canasta Básica Alimentaria, mientras que más de la mitad reconoció haber reducido la cantidad de comidas diarias, siendo la cena la principal afectada.
Además, el endeudamiento aparece como una estrategia cada vez más frecuente: nueve de cada diez hogares manifestaron haber recurrido al crédito o al fiado para poder alimentarse, reflejando la gravedad de la situación.



