La industria cordobesa en rojo: 44% de las empresas con retrocesos, según un informe de la UIC

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El relevamiento tomó como base una muestra de 369 empresas distribuidas en 17 departamentos de la provincia y marcó una tendencia contractiva dentro del entramado productivo local.

De acuerdo con el informe, el problema central no estuvo vinculado a la capacidad de producir, sino a las condiciones para activar esa capacidad. “La industria no enfrenta un límite en su capacidad productiva, sino en las condiciones para activarla”, señaló el documento. En esa línea, el estudio planteó que el sector atravesó una etapa de transición, marcada por tensiones en la demanda, expectativas fragmentadas y desafíos estructurales que condicionaron la inversión y la competitividad.

Uno de los datos más relevantes fue que el 46% de las empresas registró caídas tanto trimestrales como interanuales. Para la UIC, ese deterioro dejó de presentarse como un fenómeno puntual y comenzó a consolidarse como una tendencia.

El informe también advirtió un cambio en las prioridades empresariales. En un contexto de menor actividad, muchas compañías desplazaron el foco desde el crecimiento hacia el sostenimiento de sus operaciones.

Ese clima también impactó en las expectativas. El relevamiento mostró un escenario dividido: el 31% de las empresas proyectó crecimiento, el 33% anticipó una mayor caída y el 36% se mantuvo en una posición neutral.

La falta de una mirada dominante sobre el futuro derivó en decisiones más prudentes. Según el informe, el 41% de las empresas no previó realizar inversiones, lo que limitó la acumulación de capital y la capacidad de recuperación futura.

En materia de competitividad, el diagnóstico también fue moderado. Solo el 8,1% de las industrias consideró que el sector tuvo una competitividad fuerte, mientras que la mayoría se ubicó entre una percepción intermedia o débil.

En ese marco, el 79% de las empresas se describió como expectante o preocupada, un dato que reflejó el clima de cautela que atravesó al conjunto del sector industrial cordobés.

El principal obstáculo señalado por las empresas fue la falta de demanda, por encima de otros factores. Luego aparecieron la presión impositiva y el costo laboral, elementos que configuraron un escenario de rentabilidad debilitada incluso en contextos de baja actividad.

Frente a ese panorama, el informe sostuvo que las empresas enfrentaron un doble desafío: adaptarse a nuevas condiciones de mercado y sostener su rentabilidad. Entre los focos principales aparecieron la necesidad de reconfigurar modelos de negocio, acceder a financiamiento y encontrar caminos de crecimiento en un entorno más restrictivo.

Como conclusión, la UIC planteó que no se trató solo de una caída puntual, sino de una dinámica predominantemente contractiva. La competitividad, según el documento, existió, pero apareció condicionada por el entorno económico y regulatorio, más que por una falta de capacidad productiva.