
Mauricio Dayub presentará este domingo 29 de marzo “El equilibrista” en el Teatro Mayo de San Francisco, con función a las 20. Será, según confirmó el propio actor en diálogo con El Periódico, su primera visita a la ciudad. “Voy con muchísima expectativa y con ganas de conocerlos”, dijo.
La obra —un unipersonal que escribió junto a Patricio Abadi y Mariano Saba, con dirección de César Brie— atraviesa su séptima temporada. Acumula más de 850 funciones, convocó a más de 350.000 espectadores y giró por Madrid, Tel Aviv, Miami, Montevideo, Punta del Este, Caracas y decenas de ciudades argentinas. Fue distinguida con el Premio ACE de Oro 2019, entre otros reconocimientos, y en 2021 le valió a Dayub el Konex de Platino como mejor artista de la década en unipersonal.
Las entradas para la función del domingo 29 de marzo están disponibles en la boletería del Teatro Mayo y a través de la plataforma digital Platea Vip.
El origen: un viaje y una valija llena de secretos
En la entrevista, Dayub reconstruyó la historia personal que dio nacimiento al espectáculo. Todo comenzó décadas atrás, cuando viajó a rodar una película a Yugoslavia y aprovechó dos días libres para ir a Manfredonia, provincia de Foggia, Italia, el pueblo natal de su madre y sus abuelos.
“Fui sin hablar italiano, sin saber la dirección”, contó. Su abuela le había dicho que no fuera porque no quedaban familiares. Sin embargo, golpeando puertas y con el apellido familiar como única pista, terminó encontrando parientes que no sabía que existían. Una mujer llegó casi corriendo desde una misa, lo miró, lo abrazó fuerte. “Por encima del hombro de ella empecé a ver el parecido con mis tíos argentinos. Y dije: ‘Esta es mi familia'”, recordó.
Esa noche, uno de los parientes le reveló un secreto que su abuela había cargado en silencio durante más de cincuenta años: de joven se había enamorado de alguien que la dejó embarazada —la madre de Dayub— y tuvo que abandonar el pueblo en el primer barco a América. El hombre le prometió escribirle todos los meses y mandarle el pasaje cuando pudiera. Durante cinco años, ella esperó. Las cartas llegaban, pero la madre y la hermana se las escondían. “Ellas por cuidarla, por protegerla de alguien que suponían que no era la persona indicada, la perdieron para siempre”, dijo Dayub.
La reconciliación y el abrazo que no se olvidó
De vuelta en la Argentina, Dayub visitó a su abuela. Le trajo una valija llena de regalos de los familiares italianos, pero le puso una condición: para recibirla, tenía que hablar con su hermana. La abuela se negó. Luego cedió. “Se fue y pasaron diez minutos, quince, veinte”, relató. Cuando volvió, estaba peinada y vestida “como para encontrarse personalmente con su hermana”. Dayub marcó el número. Cuando atendieron del otro lado, le pasó el teléfono. “Le salió simplemente decir ‘hola’, dos veces, pero con una voz de nena”, dijo. “Yo entendí que era la voz que tenía la última vez que había hablado con su hermana, a los 18, 19 años, hacía 55 años.”
“Cuando yo me enteré de todo esto entendí por qué mi abuela era como era, por qué tenía el carácter que tenía, por qué no se comprometía afectivamente con nada, por qué decíamos que era fría”, reflexionó. La historia no solo lo transformó a él: su madre viajó años después, se reencontró con primos y tíos que no conocía y “volvió absolutamente cambiada a la Argentina”.
Dayub tardó casi treinta años en llevar esa historia al escenario. Cuando lo hizo, su abuela ya había muerto. Sí alcanzó a contárselo a su madre, que en ese momento ya no salía de la cama. “No me voy a olvidar nunca su mirada y el abrazo que me dio”, dijo.
“Lo hago exactamente igual que en Capital”
El actor destacó el valor de llevar el espectáculo a ciudades del interior. “El público agradece mucho poder tener en el teatro de su ciudad un espectáculo que lo hago exactamente como lo hago en Capital”, señaló, y subrayó que la escenografía, los objetos y la puesta viajan completos a cada función. “No están los mismos sillones que ven siempre, no está la misma alfombra. Es una escenografía absolutamente creativa”, describió.
Contó además que al final de cada función sale al hall a conversar con los espectadores, una práctica que mantiene en todas las ciudades. “Intercambiamos historias similares, de su familia. Es un verdadero encuentro que va más allá de lo que habitualmente es el teatro”, explicó. Y agregó una promesa que repite en cada parada: “Teatro con garantía. Si de verdad no les llega a gustar, los espero en el hall y les devuelvo el dinero de las entradas.”
Las entradas para la función del domingo 29 de marzo están disponibles en la boletería del Teatro Mayo y a través de Platea Vip (www.plateavip.com.ar).

