
En un partido de bajo goleo y escasa efectividad, San Isidro no pudo sostener su invicto como local y cayó frente a Amancay de La Rioja por 67 a 59, en un duelo que respondió a las expectativas previas: intenso, disputado y con mucha fricción.
Desde el inicio, ambos equipos mostraron dificultades para encontrar fluidez ofensiva, con ataques imprecisos y un marcado nerviosismo en el traslado del balón. La visita, que llegó con un plantel reducido de apenas nueve jugadores debido a varias bajas por lesión, sufrió además la salida de Conrado Echavarría, quien debió abandonar el campo tras una fuerte contractura y fue retirado en camilla, generando preocupación en todo el estadio.
Con el correr de los minutos, el juego se tornó parejo, con intercambios constantes cerca del aro pero con muy poca eficacia desde el perímetro. En ese contexto, donde los detalles marcan la diferencia, el conjunto dirigido por Albornoz mostró mayor claridad en la circulación del balón, mientras que el elenco de nuestra ciudad acumuló pérdidas que le impidieron sostener el ritmo de su rival.
Los Halcones Rojos nunca lograron imponer su estilo y terminaron cediendo en lo que, hasta el momento, era su compromiso más exigente del campeonato. Si bien la diferencia final fue de ocho puntos, el trámite del encuentro reflejó una paridad mayor, que recién se quebró en los minutos finales cuando el resultado ya parecía definido.
De cara a lo que viene, San Isidro está obligado a ganar los dos encuentros que le restan y aguardar una caída de Amancay en su único compromiso pendiente, con la ilusión de quedarse con el primer puesto de la Conferencia Norte, principal objetivo del equipo conducido por Sebastián Porta.
El próximo desafío será este domingo a las 21, cuando reciba a Fusión Riojana, en un encuentro que contará con la transmisión de Radio Estación junto al equipo de Solo Básquet.

