Con más de 5.000 espectadores la ciudad eligió a Julio Chávez en la temporada estival del Comedia

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La pieza dirigida por Ricky Pashkus integró la programación del Teatro Comedia durante todos los fines de semana de febrero,  concretando un total de 11 funciones a sala llena. La producción nacional reafirmó la capacidad de la sala municipal para albergar propuestas de gran escala.


Durante todo febrero, los fines de semana del Teatro Comedia tuvieron un protagonista indiscutido: Julio Chávez, uno de los actores más reconocidos de la escena nacional, llegó a Córdoba con La Ballena.

De viernes a domingo, la obra escrita por Samuel D. Hunter y dirigida por Ricky Pashkus formó parte de la cartelera del teatro municipal, convocando a más de 5 mil espectadores a lo largo del mes, con salas llenas y una recepción atravesada por el impacto emocional de la puesta.

La pieza teatral, una adaptación del texto original, aborda la complejidad de la obesidad mórbida y la búsqueda del perdón en los últimos días de vida del protagonista. 

La obra cuenta la historia de Charlie, un profesor de literatura con obesidad severa que dicta clases de manera virtual desde su casa. Al enterarse de que le queda poco tiempo de vida, decide intentar un último acercamiento con su hija adolescente, Ellie, a quien no ve desde hace ocho años. Ese reencuentro, atravesado por silencios, reproches y recuerdos, se vuelve el eje de una trama íntima que se desarrolla en los días finales del protagonista.

El desafío de Chávez y del elenco fue humanizar estos temas y correrse de una mirada reduccionista. “Encontramos justamente no poner el acento en una situación casi promiscua de insistencia acerca de la obesidad mórbida y de la oscuridad del tema, sino que hemos logrado -creo- que la morbidez sea la puerta de entrada y que cuando el espectador se va, esa morbidez no sea la protagonista, sino una humanidad que tiene como circunstancia el personaje”, reflexionó el actor sobre el aprendizaje que le dejó esta experiencia inédita en su carrera.

El actor también puso en valor el rol activo del público durante las funciones. Según señaló, en la sala se genera “un silencio que no es formal, sino activo”: no se trata de quietud pasiva, sino de una atención concentrada que colabora con el desarrollo de la historia. “El espectador está trabajando. Sabe que si interrumpe, interfiere en algo que está sucediendo. Lo que produce el espectáculo no es sólo lo que pasa arriba del escenario, sino lo que pasa arriba y lo que hace el espectador”, explicó.

El elenco se completó con Laura Oliva, Máximo Meyer, Manuela Yantorno y Cecilia Cambiaso; y la puesta contó con escenografía de Jorge Ferrari, vestuario de La Polilla, música original de Diego Vainer y maquillaje FX a cargo de Germán Pérez. 

Por fuera de la obra, durante su estadía en la ciudad, Julio Chávez destacó especialmente la recepción del público cordobés. “Es muy anfitrión. Se ocupa mucho de chequear que uno esté contento”, señaló el actor, quien también observó el vínculo afectivo que los espectadores mantienen con su escena cultural.

El paso de La Ballena por Córdoba también dejó en evidencia la capacidad del Teatro Comedia para albergar producciones de gran escala. En ese sentido, Chávez ubicó a la sala municipal en un nivel internacional, al destacar la combinación entre modernidad técnica y espíritu histórico.

“Es un teatro hecho con una mirada, con una belleza y una arquitectura impactantes. Cuando yo entré dije: es como un teatro alemán, -he hecho teatro en Alemania- y, sin menospreciarnos, tiene una estructura extraordinaria. Este teatro construye para mí una obligación. Es muy generoso para con el teatro, para con la labor, un teatro de esta naturaleza”, sostuvo.

El actor también puso el foco en la experiencia que propone el espacio desde su clima de recepción. “El Teatro Comedia en sí mismo es un lugar que habla del buen trato. Cuando uno entra al hall hay un recibimiento hermoso. La estética es muy bella, tiene elementos de primerísima calidad pero no se te imponen. No es un teatro de nueva riqueza; es un teatro hecho desde una mirada de belleza, desde una arquitectura pensada.”

Además, destacó las condiciones escénicas y cómo estas inciden directamente en el trabajo artístico: “Marca muy fuertemente algo, es casi un lenguaje en términos de lo que pone en escena. Tiene que ver con los dispositivos, las alturas, los equipamientos, las butacas, la comodidad y la distribución del público. Todo eso construye una manera de trabajar y de presentar una obra”.

En ese mismo sentido, el secretario de Fortalecimiento Vecinal, Cultura y Deportes, Héctor Campana, sostuvo que “la ciudad pudo disfrutar de una obra de enorme calidad, con una actuación deslumbrante de Julio Chávez. Además, permitió que los cordobeses sigan apropiándose del teatro, que está más lindo que nunca. La gente volvió a vivir la temporada en la ciudad, retomando una hermosa tradición”; y anticipó que “durante el año también habrá propuestas de gran nivel”.

De esta forma, el paso de La Ballena dejó algo más que una temporada exitosa: confirmó la capacidad de Córdoba para recibir producciones de gran escala y sostener un diálogo entre la escena nacional y su público, fortaleciendo su lugar dentro del circuito teatral argentino.