
En su paso por el programa Almorzando con Juana, Carlos “La Mona” Jiménez volvió a brillar fuera del escenario. Esta vez lo hizo en la televisión, donde compartió una distendida charla con Luck Ra, el Oficial Gordillo y el Mono de Kapanga, en una mesa cargada de música, humor y anécdotas. Durante la emisión, el ícono del cuarteto repasó momentos de su trayectoria y recordó con emoción su reciente show en San Francisco, Córdoba.
“Estuve en San Francisco el sábado pasado y fue algo terrible, hacía mucho que no iba, estuvimos en la cancha de Sportivo Belgrano y la gente de San Francisco, y de ahí a toda la zona de Frontera, Morteros, María Juana, era terrible y de Córdoba todas las hinchadas, colectivos que van…”, relató La Mona con entusiasmo, justo antes de que Juana Viale lo interrumpiera para preguntarle por su próximo show en La Plata, programado para el 29 de noviembre.
Un show multitudinario y pasado por agua
El recital al que se refirió La Mona tuvo lugar el sábado 15 de noviembre en el Estadio “Juan Pablo Francia” de Sportivo Belgrano. Según datos policiales, más de 8.000 personas colmaron el predio, llegando desde distintos puntos de Córdoba, Santa Fe y otras provincias para ver al Mandamás en una de sus últimas presentaciones del año.
La noche comenzó pasadas las 22 con una seguidilla de clásicos como Jaque Mate, Locura Total y Se Fue, que encendieron de inmediato al público. A lo largo del show, el cuartetero fue mencionando localidades como San Francisco, Frontera, Rafaela, Freyre, Devoto, Zenón Pereyra, Arroyito y Córdoba capital, generando ovaciones que retumbaban en cada rincón del estadio.
El espectáculo duró más de dos horas y contó con un operativo de seguridad de gran despliegue: 240 efectivos de la Policía de Córdoba, cerca de 100 agentes privados y numerosos móviles que trabajaron dentro y fuera del estadio.
El cierre fue inesperado y vibrante. Cuando el show llegaba a su fin, el viento comenzó a soplar con fuerza y dio paso a una intensa lluvia. En lugar de retirarse, La Mona volvió al escenario para despedirse bajo el aguacero, mientras sus fanáticos seguían cantando y bailando empapados, sin moverse de sus lugares.
La tormenta obligó a evacuar rápidamente el estadio. Muchos asistentes buscaron refugio en comercios de la zona o en la estación de servicio cercana. A pesar del clima, el recuerdo quedó sellado como uno de los momentos más emotivos del año para el artista y su público.
Una noche inolvidable, vivida y contada por el propio Mandamás en la mesa de Juana.

