{"id":8099,"date":"2023-05-14T21:06:00","date_gmt":"2023-05-14T21:06:00","guid":{"rendered":"https:\/\/ritmocordoba.com\/?p=8099"},"modified":"2023-05-14T21:06:00","modified_gmt":"2023-05-14T21:06:00","slug":"marina-closs-tratar-de-ser-sincera-es-mi-verdadero-oficio-no-realista-sino-sincera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ritmocordoba.com\/?p=8099","title":{"rendered":"Marina Closs: &#8220;Tratar de ser sincera es mi verdadero oficio. No realista, sino sincera&#8221;"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"media_block\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/ritmocordoba.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/marina-closs-tratar-de-ser-sincera-es-mi-verdadero-oficio-no-realista-sino-sincera.jpg\"><\/div>\n<figure class=\"mb-3\"><img decoding=\"async\" data-src=\"http:\/\/ritmocordoba.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/marina-closs-tratar-de-ser-sincera-es-mi-verdadero-oficio-no-realista-sino-sincera-1.jpg\" src=\"https:\/\/www.telam.com.ar\/assets\/img\/not_image.png\" class=\" lazy \" width=\"100%\" height=\"100%\" alt=\"Marina Closs Foto prensa \"><figcaption> Marina Closs. \/Foto: prensa. <\/figcaption><\/figure>\n<p>En el libro de cuentos \u201cPombero\u201d la escritora misionera Marina Closs vuelve a transitar el cruce entre lo imaginario, la mitolog\u00eda y la religi\u00f3n de pobladores originarios y conquistadores, para reflexionar sobre la construcci\u00f3n de una identidad sincr\u00e9tica, dada tanto desde la autopercepci\u00f3n de sus personajes como por aquello que escapa de su control.<\/p>\n<p>Son textos poderosamente cadenciosos, recitados, que a partir de la repetici\u00f3n permiten transformar realidades o hacer reales identidades que antes no exist\u00edan. Si los t\u00edtulos de los siete cuentos que forman el \u201cPombero\u201d publicado por P\u00e1ginas de Espuma se leen encadenados, saltando los nombres de los protagonistas que aparecen entre par\u00e9ntesis en cada uno de ellos, queda: \u201cSi yo fuera alguien\/ No ser\u00eda\/ Esto \/Nunca y tampoco\/ Lo otro\/ Quiz\u00e1 mejor\/ Casi nadie\u201d.<\/p>\n<p>El libro trae un subt\u00edtulo sugerido, no en la tapa, s\u00ed en la apertura de las primeras p\u00e1ginas, donde debajo de \u201cPombero\u201d -ese ser m\u00e1gico y maligno, duende cuidador de la naturaleza a la vez que asesino de ni\u00f1os y violador omnipresente en el folclore del litoral, del que Mariana Enriquez se\u00f1al\u00f3 una vez su extra\u00f1eza de que no tuviera literaturas dedicadas a \u00e9l-, se lee \u201cAlguien, uno solo o nadie\u201d.<\/p>\n<p>La inmersi\u00f3n en la infancia pareciera tambi\u00e9n vincular estos relatos desde un lugar hermoso, porque cuentan infancias no sacralizadas, desromantizadas. Est\u00e1 la verg\u00fcenza de la ni\u00f1a casada Dunka y el goce inocente y festivo que descubre junto al cuerpo de otros ni\u00f1os; est\u00e1n los alumnos de Mar\u00eda das Luzes, macumbera, que no la obedecen como los varones adultos y que tampoco son capaces de sentirle l\u00e1stima; o el relato desencantado de Juan Pablo Jabal\u00ed Yalopi, devenido de la cosmogon\u00eda qom y wichi rescatada por Orlando S\u00e1nchez y Ernesto Avenda\u00f1o.<\/p>\n<h2 class>La autora<\/h2>\n<p> Nacida en Misiones en 1990, Closs es licenciada en Letras por la Universidad de Buenos Aires y public\u00f3 entre otros libros \u201cTres truenos\u201d, Premio Fondo Nacional de las Artes, finalista del espa\u00f1ol Finestres; \u201c\u00c1lvar Nu\u00f1ez: trabajos de sed y de hambre\u201d, Premio Ang\u00e9lica Gorodischer; \u201cMonchi mesa\u201d; \u201cTasc\u00e1 Skromeda\u201d y \u201cLa despoblaci\u00f3n\u201d, Con \u201cPombero\u201d fue finalista del reconocido premio narrativa breve Ribera del Duero.<\/p>\n<p><strong>\u201cTodos los relatos contenidos en este volumen son obras de ficci\u00f3n\u201d <\/strong>y se nutren \u201cde textos y formas orales propias de mi territorio y no tiene otra pretensi\u00f3n de realidad que la de alzar una peque\u00f1a voz de miedo antes el tir\u00e1nico espa\u00f1ol mon\u00f3tono\u201d, advierte Closs al final de \u201cPombero\u201d, libro que habla tambi\u00e9n de reconocerse y experimentarse.<\/p>\n<p>La atracci\u00f3n que ejerce sobre su obra la Conquista y la religi\u00f3n vuelve a tejer los hilos de escritura. \u201c\u00a1Todo vuelve siempre!\u201d, dice a T\u00e9lam la escritora que pareciera haber trabajado sobre la identidad desde el cruce con otras lenguas y relativizando la idea de autopercepci\u00f3n, como si sobre estos cuentos gravitara la noci\u00f3n de que una persona se construye no solo con aquello que la identifica sino tambi\u00e9n con lo que est\u00e1 fuera de su control.<\/p>\n<p>\u201cHay una cosa que, en la vida, se aprende. Y es: a no mirar la cara de la gente, dejar que lo que escape del otro pase por al lado de nosotros, sin volver hacia eso la mirada. Olvidarlo ah\u00ed, dejarlo ser. Es una cordialidad entre nosotros\u201d, dice Rosita, la estilista trans que no se reconoce en su madre, quien se pregunta, en lo que suena m\u00e1s a una demanda clasista que de g\u00e9nero, por qu\u00e9 transform\u00f3 el Alfonso en Alfonsina, si en la familia no hay nadie con el nombre de Rosa.<\/p>\n<p>Eso que est\u00e1 en la cara pero no es la cara, el gesto que escapa a la expresi\u00f3n, est\u00e1 tambi\u00e9n en la delicadeza de los rasgos de la abuela japonesa que su nieta intenta conservar cerr\u00e1ndole la boca cada vez que se duerme con la cabeza echada hacia atr\u00e1s en el sill\u00f3n, un rostro que se va volviendo m\u00e1s denso y asombroso a medida que se acerca a la inexpresividad de la muerte; o en el Pombero que come ni\u00f1os y cuida p\u00e1jaros, y que cada quien reconoce seg\u00fan nociones y percepciones propias y subjetivas.<\/p>\n<p><strong>-T\u00e9lam: \u00bfDe qu\u00e9 maneras lo identitario est\u00e1 en el inter\u00e9s de tu escritura?<\/strong><\/p>\n<p>-Marina Closs: Est\u00e1 ese contraste entre lo que sea que uno es y todos los rasgos que uno simplemente hereda o desarrolla un poco sin pensar y sin querer, caracter\u00edsticas que a veces uno casi padece. \u00bfEso es parte de la identidad? \u00bfLo ajeno que naci\u00f3 con nosotros? \u00bfLos accidentes son parte de la identidad? \u00bfson un destino? La identidad \u00bfqu\u00e9 es? \u00bfaccidente o destino? En el caso de Rosita, est\u00e1 sobre todo esa cuesti\u00f3n de hacerse \u201cun cuerpo verdadero\u201d, darse \u201cun nombre verdadero\u201d, concentr\u00e1ndose en el afuera, digamos, en el maquillaje, los nombres, los apodos, las pelucas. Crearse su propia exterioridad. Porque quiz\u00e1 buscar lo propio en el exterior parece tan natural (\u00a1o tan absurdo!) como buscarlo en los propios rasgos.<\/p>\n<p><strong>-T: \u00bfHubo una intenci\u00f3n de enfocar parte de la mirada en la infancia en estos cuentos?<\/strong><\/p>\n<p>-M.C: No s\u00e9 si una intenci\u00f3n. Para m\u00ed, hablar de la infancia es una especie de naturaleza. Yo creo que porque ah\u00ed todo est\u00e1 m\u00e1s desnudo, m\u00e1s crudo, es m\u00e1s cruel. A la literatura le viene bien todo eso. Para m\u00ed, tratar de ser sincera es casi mi verdadero oficio. No realista, sino sincera. Y creo que la infancia me ayuda, es sincera casi por impotencia.<\/p>\n<p><strong>-T: \u00bfDe d\u00f3nde vienen estos cuentos donde los personajes necesarios son ni\u00f1os en situaciones donde no se suele leer a los ni\u00f1os?<\/strong><\/p>\n<p>-M.C: Es que creo que mis personajes adultos tambi\u00e9n est\u00e1n atrapados en la confusi\u00f3n (la sinceridad) de los ni\u00f1os. Entonces siempre hay espacio para eso. La ni\u00f1ez est\u00e1 imantada.<\/p>\n<p><strong>-T: Como en \u201cNo ser\u00eda (Dunka)\u201d, que podr\u00eda ser un cuento de iniciaci\u00f3n pero habla m\u00e1s de la tristeza de la retirada de un lugar de gracia -la inocencia, el para\u00edso, la infancia-, de un pasaje de lo liviano a lo denso.<\/strong><\/p>\n<p>-M.C: S\u00ed, s\u00ed, ella deja de saber qu\u00e9 hacer. Deja de imaginarse que puede hacer algo, incluso. Y eso no es un comienzo, es mucho m\u00e1s un final.<\/p>\n<p><strong>-T: Esa misma luz que enfoca la infancia de personajes parece iluminar maternidades contra-hegem\u00f3nicas, como la de Mar\u00eda das Luzes y su \u201camor bobo\u201d hacia los ni\u00f1os, sin la idea jerarquizada de que se es madre si se gesta en \u00fatero propio o ajeno con genes o finanzas propias y contra una actualidad biologicista donde el deseo de gestar parece ganarle al de crianza.<\/strong><\/p>\n<p>-M.C: Creo que no hubo tanto un deseo de exploraci\u00f3n de maternidades posibles, m\u00e1s bien era el deseo de que Mar\u00eda das Luzes encuentre a su peque\u00f1a criatura, que no ten\u00eda porqu\u00e9 nacer de ella, o que pod\u00eda nacer de sus rezos raros m\u00e1s que de su cuerpo, algo as\u00ed.<\/p>\n<p><strong>-T: Otros dos protagonistas de estos cuentos podr\u00edan ser la familia y el monte.<\/strong><\/p>\n<p>-M.C: Creo que en un fuera de foco esos ser\u00edan los protagonistas. Al mismo tiempo, la mayor\u00eda de los personajes est\u00e1n tratando de ser focos y poder dejar todo eso en el fondo. Pero es verdad que a veces los fondos se los tragan.<\/p>\n<p><strong>-T: \u00bfD\u00f3nde situ\u00e1s el comienzo de tu amor por la literatura?<\/strong><\/p>\n<p>-M.C: Creo que mis primeras lecturas coinciden con una especie de \u201cmiedo a dormir\u201d del que sufr\u00ed mucho de chica. Era miedo a dormir mezclado con miedo a no dormir, las dos cosas me parec\u00edan igual de amenazantes. Y mi mam\u00e1 decidi\u00f3 que yo no ten\u00eda que acostarme pensando en dormir (o no dormir), ten\u00eda que distraerme con algo, acostarme pensando en otra cosa. As\u00ed que me llev\u00f3 a comprar mis dos primeros libros. Y uno era una especie de manual para ni\u00f1os con miedo. No era muy \u00fatil. Como solo ten\u00eda dos libros y ninguno era muy alucinante, tambi\u00e9n decid\u00ed empezar a leer la Biblia (que era uno de los libros que estaba siempre dando vueltas por mi casa). Yo pens\u00e9 que eso me sacar\u00eda el miedo. Pero, claro, \u00a1no! La Biblia es terror\u00edfica.<\/p>\n<p><strong>-T: \u00bfQu\u00e9 est\u00e1s leyendo ahora?<\/strong><\/p>\n<p>-M.C: Estoy leyendo a Jos\u00e9 Mar\u00eda Arguedas en medio de ataques bizarros de ansiedad, desesperaci\u00f3n, desolaci\u00f3n, tristeza y euforia extremas.<\/p>\n<p><strong>-T: \u00bfEn qu\u00e9 est\u00e1s trabajando?<\/strong><\/p>\n<p>-M.C: En una especie de ensayo, un invento para ver si alg\u00fan d\u00eda voy a poder hablar de m\u00ed.<\/p>\n<p><strong>-T: \u00bfCu\u00e1l es tu definici\u00f3n de literatura?<\/strong><\/p>\n<p>-M.C: Es como las formas de los remolinos en el agua. Una prueba de que el flujo y el caos (o las mentes de los seres humanos) tienden naturalmente a la forma.<\/p>\n<p><strong>-T: \u00bfQu\u00e9 de esas creencias populares y religiones que tanto captan la atenci\u00f3n de tu escritura se cuelan en tu forma de escribir? En decir, no importa que estos relatos se nutra de magia y leyendas, el libro entero empieza a sonar a grimorio, cada cuento a una forma de hechizo.<\/strong><\/p>\n<p>-M.C: Siempre hay algo de conjuro, creo, a la hora de escribir. Como si uno tuviese que hacer llegar las palabras de una forma exacta y correcta. A eso creo que me refiero con lo del remolino, hay una forma que pareciera producirse por el puro movimiento y que no es voluntaria, pero no deja de ser, extra\u00f1amente, una forma reconocible: con una l\u00f3gica, una coherencia. Pero es una forma de concentrarse y permanecer que est\u00e1 dictada al mismo tiempo por la fuerza de seguir. Porque es lindo salir del hechizo. Creo que Doris Lessing dijo algo as\u00ed como que lo que la hac\u00eda verdaderamente feliz era \u201cya haber escrito\u201d. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"\n<div class=\"media_block\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/ritmocordoba.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/marina-closs-tratar-de-ser-sincera-es-mi-verdadero-oficio-no-realista-sino-sincera.jpg\"><\/div>\n<p>En &#8220;Pombero&#8221; la autora re\u00fane cuentos que cruzan las tradiciones con lo imaginario y refelxionan sobre la construcci\u00f3n de un a identidad.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":8100,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/ritmocordoba.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8099"}],"collection":[{"href":"https:\/\/ritmocordoba.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/ritmocordoba.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ritmocordoba.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ritmocordoba.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=8099"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/ritmocordoba.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8099\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ritmocordoba.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/8100"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/ritmocordoba.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=8099"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/ritmocordoba.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=8099"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/ritmocordoba.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=8099"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}