{"id":32992,"date":"2025-06-14T12:29:29","date_gmt":"2025-06-14T12:29:29","guid":{"rendered":"https:\/\/www.puntal.com.ar\/c238111"},"modified":"2025-06-14T12:29:29","modified_gmt":"2025-06-14T12:29:29","slug":"otra-vez-preso-otra-vez-sospechado-de-asesinato","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ritmocordoba.com\/?p=32992","title":{"rendered":"Otra vez preso, otra vez sospechado de asesinato"},"content":{"rendered":"\n<div><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/ritmocordoba.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/otra-vez-preso-otra-vez-sospechado-de-asesinato.png\" class=\"ff-og-image-inserted\"><\/div>\n<p> Pero detr\u00e1s de este homicidio reciente se oculta una sombra m\u00e1s oscura y profunda, una que se remonta a los horrores de 1994, cuando Caligaris fue protagonista de un crimen espeluznante. En enero de ese a\u00f1o, su esposa, Graciela Comas y sus tres hijos fueron brutalmente asesinados a balazos en su propia casa. <\/p>\n<p>El crimen parec\u00eda sacado de las p\u00e1ginas de una novela policial. La casa, ubicada en una calle tranquila de barrio San Mart\u00edn, se convirti\u00f3 en un escenario de horror absoluto cuando los cuerpos de Graciela, Cristian (7), y los gemelos Sabrina y Ulises (5) fueron encontrados sin vida. Todos presentaban disparos en la cabeza, en lo que parec\u00eda un acto de ejecuci\u00f3n planificado y cruel. El cu\u00e1druple crimen fue perpetrado con dos armas, algo que hablaba de una mente que sab\u00eda lo que hac\u00eda.<\/p>\n<p>En aquel entonces, Carlos Caligaris, el esposo y padre, fue detenido como principal sospechoso. Sin embargo, en un giro que pareci\u00f3 desafiar la l\u00f3gica y la justicia, fue absuelto por la C\u00e1mara 5\u00aa del Crimen de C\u00f3rdoba, tras una larga serie de interrogantes. La defensa de Caligaris argument\u00f3 que no hab\u00eda pruebas concluyentes, mientras que la querella, liderada por la abogada Marta Rizzotti, se\u00f1alaba que el acusado hab\u00eda actuado con premeditaci\u00f3n, tal como se ve\u00eda en los detalles de la investigaci\u00f3n: la contrataci\u00f3n de un seguro de vida para sus hijos que entraba en vigor tres meses antes del asesinato, la frialdad con la que cobr\u00f3 el seguro poco despu\u00e9s del crimen, y la presencia de testigos que lo situaron cerca de la escena. Sin embargo, la C\u00e1mara, por decisi\u00f3n un\u00e1nime, lo absolvi\u00f3, dejando en el aire la sensaci\u00f3n de que algo fundamental se hab\u00eda escapado en la investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ahora, en junio de 2025, la historia de Caligaris parece haber dado un nuevo giro siniestro. El 10 de junio, la noticia del asesinato de un joven de 15 a\u00f1os, Mateo Ochoa, en Villa Rivera Indarte, al noroeste de la ciudad. El joven presentaba un disparo en la cabeza, su cad\u00e1ver fue encontrado en la calle Las Varillas, y a partir de all\u00ed, los detalles del caso comenzaron a entrelazarse con la vida de este expolic\u00eda, quien ahora se desempe\u00f1aba como guardia de seguridad en la misma zona.<\/p>\n<p>El relato de los vecinos del barrio no tard\u00f3 en pintar un cuadro inquietante: un hombre armado, cuya actitud agresiva y peligrosa ya hab\u00eda sido motivo de quejas anteriores. Testimonios de personas que viv\u00edan en las cercan\u00edas del lugar del crimen aseguraron que Caligaris sol\u00eda andar armado por la zona, realizando disparos al aire, o incluso, seg\u00fan algunas versiones, apuntando a j\u00f3venes con actitud sospechosa. La falta de c\u00e1maras de seguridad en la zona complic\u00f3 la investigaci\u00f3n, pero los testimonios comenzaron a apuntar hacia Caligaris como el principal sospechoso. El d\u00eda de su detenci\u00f3n, Caligaris no dijo una sola palabra. Seg\u00fan las fuentes cercanas al caso, su actitud durante la detenci\u00f3n fue inmutable, casi impasible. La polic\u00eda encontr\u00f3 a Caligaris en su casa, ubicada a pocos kil\u00f3metros de la escena del crimen, en su Peugeot 504, el mismo veh\u00edculo que usaba cuando realizaba sus rondines de seguridad. Sin embargo, lo que m\u00e1s desconcierta a los investigadores es que nunca se comunic\u00f3 al 911 para reportar nada sobre el incidente, una omisi\u00f3n que en el mundo de la investigaci\u00f3n criminal no es menos que un indicio en su contra.<\/p>\n<p>El arma homicida a\u00fan no ha sido encontrada, y las hip\u00f3tesis sobre el m\u00f3vil del crimen se siguen investigando. Una de las l\u00edneas sugiere que Caligaris podr\u00eda haber intentado intervenir en un robo, o que habr\u00eda confundido a Ochoa con un delincuente en fuga. Sin embargo, las versiones var\u00edan, y la falta de evidencias f\u00edsicas claras complica a\u00fan m\u00e1s el panorama.<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s perturbador de esta historia no es solo la repetici\u00f3n de un homicidio en la vida de un hombre con un pasado tan oscuro, sino las inquietantes similitudes entre el crimen de 1994 y el de 2025. En ambos casos, el arma homicida no fue encontrada, lo que deja una sensaci\u00f3n de vaciamiento en la investigaci\u00f3n. En ambos, el principal sospechoso se muestra distante, casi desconectado de la realidad.<\/p>\n<p>A medida que la investigaci\u00f3n avanza, la figura de Caligaris se va volviendo m\u00e1s compleja y desconcertante. Su silencio, su historial judicial turbio y su capacidad para mantener una fachada de normalidad mientras oculta una vida de contradicciones hacen de \u00e9l una figura sombr\u00eda y enigm\u00e1tica, digna de los mejores relatos de Agatha Christie. La pregunta es inevitable: \u00bfes posible que la justicia, finalmente, haya atrapado al culpable, o simplemente estamos viendo una nueva repetici\u00f3n de la historia?El destino parece tener una extra\u00f1a forma de repetirse, como un eco que resuena m\u00e1s fuerte a medida que el tiempo avanza. En C\u00f3rdoba, los ecos de un crimen atroz, cometido hace 31 a\u00f1os, vuelven a la superficie con la detenci\u00f3n de Carlos Marcelo Caligaris, un hombre cuya historia parece no encontrar final, sino m\u00e1s bien nuevos cap\u00edtulos de tragedia y misterio. Este expolic\u00eda de 61 a\u00f1os, que en la actualidad trabaja como guardia de seguridad barrial, est\u00e1 nuevamente tras las rejas, acusado de asesinar a un joven de 15 a\u00f1os, Mateo Ochoa, con un disparo en la cabeza.<\/p>\n<p>Pero detr\u00e1s de este homicidio reciente se oculta una sombra m\u00e1s oscura y profunda, una que se remonta a los horrores de 1994, cuando Caligaris fue protagonista de un crimen espeluznante. En enero de ese a\u00f1o, su esposa, Graciela Comas y sus tres hijos fueron brutalmente asesinados a balazos en su propia casa. <\/p>\n<p>El crimen parec\u00eda sacado de las p\u00e1ginas de una novela policial. La casa, ubicada en una calle tranquila de barrio San Mart\u00edn, se convirti\u00f3 en un escenario de horror absoluto cuando los cuerpos de Graciela, Cristian (7), y los gemelos Sabrina y Ulises (5) fueron encontrados sin vida. Todos presentaban disparos en la cabeza, en lo que parec\u00eda un acto de ejecuci\u00f3n planificado y cruel. El cu\u00e1druple crimen fue perpetrado con dos armas, algo que hablaba de una mente que sab\u00eda lo que hac\u00eda.<\/p>\n<p>En aquel entonces, Carlos Caligaris, el esposo y padre, fue detenido como principal sospechoso. Sin embargo, en un giro que pareci\u00f3 desafiar la l\u00f3gica y la justicia, fue absuelto por la C\u00e1mara 5\u00aa del Crimen de C\u00f3rdoba, tras una larga serie de interrogantes. La defensa de Caligaris argument\u00f3 que no hab\u00eda pruebas concluyentes, mientras que la querella, liderada por la abogada Marta Rizzotti, se\u00f1alaba que el acusado hab\u00eda actuado con premeditaci\u00f3n, tal como se ve\u00eda en los detalles de la investigaci\u00f3n: la contrataci\u00f3n de un seguro de vida para sus hijos que entraba en vigor tres meses antes del asesinato, la frialdad con la que cobr\u00f3 el seguro poco despu\u00e9s del crimen, y la presencia de testigos que lo situaron cerca de la escena. Sin embargo, la C\u00e1mara, por decisi\u00f3n un\u00e1nime, lo absolvi\u00f3, dejando en el aire la sensaci\u00f3n de que algo fundamental se hab\u00eda escapado en la investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ahora, en junio de 2025, la historia de Caligaris parece haber dado un nuevo giro siniestro. El 10 de junio, la noticia del asesinato de un joven de 15 a\u00f1os, Mateo Ochoa, en Villa Rivera Indarte, al noroeste de la ciudad. El joven presentaba un disparo en la cabeza, su cad\u00e1ver fue encontrado en la calle Las Varillas, y a partir de all\u00ed, los detalles del caso comenzaron a entrelazarse con la vida de este expolic\u00eda, quien ahora se desempe\u00f1aba como guardia de seguridad en la misma zona.<\/p>\n<p>El relato de los vecinos del barrio no tard\u00f3 en pintar un cuadro inquietante: un hombre armado, cuya actitud agresiva y peligrosa ya hab\u00eda sido motivo de quejas anteriores. Testimonios de personas que viv\u00edan en las cercan\u00edas del lugar del crimen aseguraron que Caligaris sol\u00eda andar armado por la zona, realizando disparos al aire, o incluso, seg\u00fan algunas versiones, apuntando a j\u00f3venes con actitud sospechosa. La falta de c\u00e1maras de seguridad en la zona complic\u00f3 la investigaci\u00f3n, pero los testimonios comenzaron a apuntar hacia Caligaris como el principal sospechoso. El d\u00eda de su detenci\u00f3n, Caligaris no dijo una sola palabra. Seg\u00fan las fuentes cercanas al caso, su actitud durante la detenci\u00f3n fue inmutable, casi impasible. La polic\u00eda encontr\u00f3 a Caligaris en su casa, ubicada a pocos kil\u00f3metros de la escena del crimen, en su Peugeot 504, el mismo veh\u00edculo que usaba cuando realizaba sus rondines de seguridad. Sin embargo, lo que m\u00e1s desconcierta a los investigadores es que nunca se comunic\u00f3 al 911 para reportar nada sobre el incidente, una omisi\u00f3n que en el mundo de la investigaci\u00f3n criminal no es menos que un indicio en su contra.<\/p>\n<p>Caligaris sol\u00eda andar armado por la zona, haciendo disparos al aire o, incluso, seg\u00fan algunas versiones, apuntando a j\u00f3venes con actitud sospechosa<\/p>\n<p>.<\/p>\n<p>El arma homicida a\u00fan no ha sido encontrada, y las hip\u00f3tesis sobre el m\u00f3vil del crimen se siguen investigando. Una de las l\u00edneas sugiere que Caligaris podr\u00eda haber intentado intervenir en un robo, o que habr\u00eda confundido a Ochoa con un delincuente en fuga. Sin embargo, las versiones var\u00edan, y la falta de evidencias f\u00edsicas claras complica a\u00fan m\u00e1s el panorama.<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s perturbador de esta historia no es solo la repetici\u00f3n de un homicidio en la vida de un hombre con un pasado tan oscuro, sino las inquietantes similitudes entre el crimen de 1994 y el de 2025. En ambos casos, el arma homicida no fue encontrada, lo que deja una sensaci\u00f3n de vaciamiento en la investigaci\u00f3n. En ambos, el principal sospechoso se muestra distante, casi desconectado de la realidad.<\/p>\n<p>A medida que la investigaci\u00f3n avanza, la figura de Caligaris se va volviendo m\u00e1s compleja y desconcertante. Su silencio, su historial judicial turbio y su capacidad para mantener una fachada de normalidad mientras oculta una vida de contradicciones hacen de \u00e9l una figura sombr\u00eda y enigm\u00e1tica, digna de los mejores relatos de Agatha Christie. 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Este crimen reabre la herida de un pasado sombr\u00edo, ya que Caligaris hab\u00eda sido absuelto en 1996 por el brutal cu\u00e1druple asesinato de su propia familia<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/ritmocordoba.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/32992"}],"collection":[{"href":"https:\/\/ritmocordoba.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/ritmocordoba.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ritmocordoba.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ritmocordoba.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=32992"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/ritmocordoba.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/32992\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/ritmocordoba.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=32992"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/ritmocordoba.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=32992"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/ritmocordoba.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=32992"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}