{"id":17195,"date":"2023-12-07T16:59:00","date_gmt":"2023-12-07T16:59:00","guid":{"rendered":"https:\/\/ritmocordoba.com\/?p=17195"},"modified":"2023-12-07T16:59:00","modified_gmt":"2023-12-07T16:59:00","slug":"todos-los-hombres-que-fui-escribir-para-deshacer-el-conjuro-de-los-mandatos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ritmocordoba.com\/?p=17195","title":{"rendered":"&#8220;Todos los hombres que fui&#8221;: escribir para deshacer el conjuro de los mandatos"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"media_block\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/ritmocordoba.com\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/todos-los-hombres-que-fui-escribir-para-deshacer-el-conjuro-de-los-mandatos.jpg\"><\/div>\n<figure class=\"mb-3\"><img decoding=\"async\" data-src=\"http:\/\/ritmocordoba.com\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/todos-los-hombres-que-fui-escribir-para-deshacer-el-conjuro-de-los-mandatos-1.jpg\" src=\"https:\/\/www.telam.com.ar\/assets\/img\/not_image.png\" class=\" lazy \" width=\"100%\" height=\"100%\" alt=\"Foto Prensa\"><figcaption> Foto: Prensa. <\/figcaption><\/figure>\n<p>Entre lo fragmentario y el relato de una vida, <em>Todos los hombres que fui<\/em>, el primer libro de no ficci\u00f3n de Mar\u00eda P\u00e9rez, sigue el ritmo de una narradora filosa que mira el pasado de su historia para entender y descubrir qui\u00e9n es, mientras revisa la marcas de los mandatos y las normas que intervienen en su identidad y en sus formas de relacionarse con los otros: &#8220;Escribir para m\u00ed es la rebeli\u00f3n total de todas mis creencias&#8221;, dice la autora.<\/p>\n<p><em>Todos los hombres que fui<\/em> ampl\u00eda el cat\u00e1logo de la editorial Vinilo que publica t\u00edtulos breves y de no ficci\u00f3n, a veces en tono de ensayo, otros de novela o m\u00e1s \u00edntimos, como apuntes autobiogr\u00e1ficos. El primer libro de Mar\u00eda P\u00e9rez (Jun\u00edn, 1983)<strong> intercepta los bordes de una escritura que tiene que ver con lo personal pero que tambi\u00e9n se inscribe en lo cultural y generacional<\/strong>, desde las formas de decir, los lugares asignados en una familia de clase, los rangos y responsabilidades de acuerdo al orden de sus integrantes hasta los mandatos impl\u00edcitos -o no- sobre la carrera profesional.<\/p>\n<p>&#8220;Tengo la perpetua sensaci\u00f3n -escribe la narradora- de que no pertenezco, de que no me contiene ninguna clase, ning\u00fan colectivo. Y como si fuera poco, soy de los 80, lo cual significa que no fue ni emo ni tecno, que no soy pop, ni milenial, ni anal\u00f3gica. Simplemente no entro, no cuajo&#8221;.<\/p>\n<blockquote class=\"instagram-media\" data-instgrm-permalink=\"https:\/\/www.instagram.com\/p\/CzGvVAKOVgq\/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading\" data-instgrm-version=\"14\" readability=\"-0.24705882352941\"><\/blockquote>\n<p>Mar\u00eda P\u00e9rez estudi\u00f3 abogac\u00eda, vive en Bragado, escribe poes\u00eda que public\u00f3 en la antolog\u00eda <em>Si Hamlet duda le daremos la muerte<\/em>. <strong><em>Todos los hombres que fui<\/em> es resultado de los cuentos que escribi\u00f3 durante cinco a\u00f1os en el taller de Juan Forn<\/strong>, aunque los cap\u00edtulos no son esos textos. &#8220;Cuando empec\u00e9 a escribir el libro not\u00e9 que hab\u00eda una remanencia porque en la mayor\u00eda de los cuentos hab\u00eda alguna historia familiar o de pueblo o de campo. Una mirada sobre el pasado. Un pasado propio claro, pero que intentaba ficcionalizar. El gran detonante o la voz singular de la narradora en <em>Todos los hombres que fui<\/em> tiene que ver con haberme incluido en el relato como un elemento esencial y as\u00ed permitirme ir hacia atr\u00e1s y revisar mi historia familiar y personal&#8221;, plantea en entrevista con T\u00e9lam.<\/p>\n<p>Algo que est\u00e1 presente en el libro son las expectativas que recaen sobre ella y de ah\u00ed sale el gesto del t\u00edtulo que se nombra en masculino. La narradora no logra ser &#8220;El Hijo&#8221; que espera la familia, ni el hermano mayor que protege a las hermanas, ni el hombre que hace carrera en el mundo judicial, ni el que cumple con los mandatos de la heteronormatividad en el amor o en la descendencia. La narradora lo que busca es ser Mar\u00eda y patear el tablero de todo lo que esperan de ella.<\/p>\n<blockquote class><p>&#8220;El gran detonante o la voz singular de la narradora en&nbsp;<em>Todos los hombres que fui<\/em>&nbsp;tiene que ver con haberme incluido en el relato como un elemento esencial y as\u00ed permitirme ir hacia atr\u00e1s y revisar mi historia familiar y personal&#8221;<\/p><\/blockquote>\n<p>&#8220;Me parece que el libro intenta reflejar el camino de una mujer, una mujer feminista, una mujer que se casa con otra mujer, que rompe el mandato, que tiene voz propia, y que, en la necesidad de igualar derechos con los hombres, entiende que no tiene por qu\u00e9 convertirse en uno. Esta es la narrativa de todos los hombres, la desconstrucci\u00f3n de un mandato que pienso nos es com\u00fan y por eso resuena&#8221;, dice.<\/p>\n<p><strong>&#8211; El t\u00edtulo, <em>Todos los hombres que fui<\/em>, propone una reformulaci\u00f3n de sentido porque todo el tiempo fluye entre g\u00e9neros, aunque la voz que narra se autodefine mujer. \u00bfEse intercambio fue una forma de escribir poniendo en jaque esquemas heteronormativos?<\/strong><br \/>&#8211; Si, muchas veces en la crianza de mujeres donde nuestros padres quisieron, con buena voluntad, que tuvi\u00e9ramos los mismos derechos que los hombres, nos incitaron a convertirnos en uno porque partieron de un concepto machista para que lo logremos. Mi abuelo dec\u00eda &#8220;ten\u00e9s que aprender a manejar tan bien como un hombre&#8221;, en esa l\u00ednea, el tipo quer\u00eda que yo tuviera la independencia que mi abuela no hab\u00eda tenido pero naturalmente sosten\u00eda el desigual concepto de que las mujeres manej\u00e1bamos mal en general y que yo, desde lo particular, ten\u00eda los atributos masculinos para poder hacerlo bien. Lo que esconde el mandato detr\u00e1s es que actuar como un hombre te permite ingresar en el privilegio de los hombres, sea en lo laboral o en lo familiar o en el mundo en general. Creo que por muchos a\u00f1os una mujer fuerte e independiente, o al menos las de mi generaci\u00f3n, para ser reconocida o respetada tuvo que actuar como un hombre y eso, al menos en m\u00ed, implic\u00f3 una traici\u00f3n muy dolorosa. Por el otro lado, la hegemon\u00eda y heteronorma del &#8220;ser mujer&#8221; jam\u00e1s me represent\u00f3. No obstante, si alguna vez coquetee con la idea de identificarme con esa hegemon\u00eda heteron\u00f3rmica tampoco tuve espacio de hacerlo, no solo porque no cuadraba all\u00ed, sino porque la mirada social sobre ese grupo, la mirada machista, descartaba que una mujer hegem\u00f3nica heterosexual pudiera ser inteligente o ambiciosa y si lo era, se la calificaba de trepadora, puta, superficial. Tambi\u00e9n creo que el libro representa a muchos varones que no cumplen con los designios patriarcales y que para ser parte de la sociedad, o de un trabajo o una pareja, tuvieron necesariamente que traicionarse.<\/p>\n<blockquote class><p>&#8220;Me parece que el libro intenta reflejar el camino de una mujer, una mujer feminista, una mujer que se casa con otra mujer, que rompe el mandato, que tiene voz propia, y que, en la necesidad de igualar derechos con los hombres, entiende que no tiene por qu\u00e9 convertirse en uno&#8221;<\/p><\/blockquote>\n<p><strong>&#8211; \u00bfDe qu\u00e9 modo se relaciona la disputa a la heteronorma con esa falta de pertenencia de la que habla la narradora cuando refiere, por ejemplo, a su &#8220;perpetua sensaci\u00f3n&#8221; de no pertenecer ni sentirse contenida &#8220;en ninguna clase, ning\u00fan colectivo&#8221;?<\/strong><br \/>&#8211; La falta de pertenencia est\u00e1 completamente asociada a lo heteron\u00f3rmico. No sentirme c\u00f3moda como mujer, no sentirme c\u00f3moda jugando roles masculinos fue parte de ello, pero tambi\u00e9n siento que no cuajar tiene que ver con el hecho de haber nacido en los 80. Mi sensaci\u00f3n personal es que al ser casi la \u00faltima, sino la \u00faltima generaci\u00f3n en haber visto c\u00f3mo nuestros padres iban a revelar fotos, o buscar informaci\u00f3n en un libro. Haber usado tel\u00e9fonos con cable y ser los \u00faltimos anal\u00f3gicos, nos dej\u00f3 un poco inestables. O a m\u00ed me dej\u00f3 inestable. Inestable por no tener lugar, por tener que aprender tecnolog\u00eda, idiomas. Siento que todo lo tuve que trabajar e incorporar. Que no fuimos naturales con el contexto. Que no vino dado. Siento que mi marca de nacida en los 80&#8242; y de adolescente signada por la locura y frivolidad de los 90&#8242;, me fren\u00f3 en el tiempo, como si una parte m\u00eda se hubiera quedado all\u00ed, para siempre. Despu\u00e9s cuando lo analizo profundamente me parece (a mis abuelas de haberle pasado lo mismo) que en el transcurso del tiempo, de los a\u00f1os, todas las personas por alguno u otro motivo nunca pertenecemos del todo al momento en concreto en el que vivimos. Insisto, este mundo se mueve y todo sucede muy r\u00e1pidamente.<\/p>\n<div class=\"card col-md-10 offset-md-1 mb-4\">\n<h3 class=\"pt-2\">Relacionadas<\/h3>\n<\/p><\/div>\n<p><strong>&#8211; \u00bfY qu\u00e9 rol tiene la familia como instituci\u00f3n que interpone mandatos?<\/strong><br \/>&#8211; La familia tiene un rol de poder y dentro de la estructura, de nuevo, hegem\u00f3nica, heteron\u00f3rmica y patriarcal, hay una bajada de l\u00ednea sobre lo que representa ser la primera hija\/hijo, nieto\/nieta y tambi\u00e9n todo lo que conlleva a la formaci\u00f3n de una persona y sus caracter\u00edsticas individuales. No me resulta casual que la mayor\u00eda de las personas digan que los hijos menores son m\u00e1s felices y libres y que los m\u00e1s grandes somos m\u00e1s complejos o conflictivos. El mandato baja y estamos completamente signados por lo que pasa dentro de nuestra casa. Yo sol\u00eda pensar que hab\u00eda vivido y elegido con much\u00edsima libertad y despu\u00e9s me di cuenta de que esa libertad estuvo coartada o condicionada por las mismas bajadas de l\u00edneas que hab\u00edan coartado o condicionado las decisiones de mi madre y mi padre y de esa manera, en el tiempo, claro est\u00e1, se institucionaliza el poder de la familia y sus mandatos.<\/p>\n<blockquote class><p>&#8220;Siento que mi marca de nacida en los 80&#8242; y de adolescente signada por la locura y frivolidad de los 90&#8242;, me fren\u00f3 en el tiempo, como si una parte m\u00eda se hubiera quedado all\u00ed, para siempre&#8221;<\/p><\/blockquote>\n<p><strong>&#8211; La escritura parece funcionar como un anhelo de patear el tablero porque la narradora lo plantea como fantas\u00eda \u00bftiene algo de eso?<\/strong><br \/>&#8211; La vocaci\u00f3n de escribir aparece en mi desde muy chica. Como un sue\u00f1o o una invenci\u00f3n que solo pod\u00eda respaldar en el deseo, pero a medida que iba pasando el tiempo, mi voz m\u00e1s clara se erig\u00eda escrita y encontraba as\u00ed, fundamentos reales para hacerlo, para probar, para escribir. Es cierto que dej\u00e9 de lado por muchos a\u00f1os mi vocaci\u00f3n para cumplir con los mandatos designados, pero tambi\u00e9n lo hice porque, por formaci\u00f3n o desinformaci\u00f3n, cre\u00eda que el arte era el ejercicio de una tarea que solo estaba destinada a aquello que tienen el don. Para los que nacieron tocados por la varita m\u00e1gica. Yo no tengo un don, tuve y tengo que formarme, estudiar, leer, corregir, corregir y corregir para poder escribir. Entonces escribir para m\u00ed es la rebeli\u00f3n total de todas mis creencias, no solo es el anhelo para patear el tablero, es la legitimaci\u00f3n total de mi derecho a patear el tablero y cumplir con mi vocaci\u00f3n de escribir. <strong>Como dijo Natalia Ginzburg: &#8220;Mi oficio es escribir historias, cosas inventadas o cosas que recuerdo de mi vida, pero, en cualquier caso, historias, cosas en las que no entra la cultura, sino s\u00f3lo la memoria y la fantas\u00eda. \u00c9ste es mi oficio, y lo har\u00e9 hasta que muera&#8221;<\/strong>.  <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"\n<div class=\"media_block\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/ritmocordoba.com\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/todos-los-hombres-que-fui-escribir-para-deshacer-el-conjuro-de-los-mandatos.jpg\"><\/div>\n<p>La nueva entrega de la autora intercepta los bordes de una escritura que tiene que ver con lo personal pero que tambi\u00e9n se inscribe en lo cultural y generacional.\u00a0&#8220;Escribir para m\u00ed es la rebeli\u00f3n total de todas mis creencias&#8221;, asegur\u00f3 P\u00e9rez en di\u00e1logo con T\u00e9lam.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":17196,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/ritmocordoba.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17195"}],"collection":[{"href":"https:\/\/ritmocordoba.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/ritmocordoba.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ritmocordoba.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ritmocordoba.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=17195"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/ritmocordoba.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17195\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ritmocordoba.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/17196"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/ritmocordoba.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=17195"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/ritmocordoba.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=17195"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/ritmocordoba.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=17195"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}